Política

Parece que, ahora, le ha tocado a Gibraltar.

El gobierno de Aznar hablo siempre con las autoridades del Peñón pero como parte de la posición británica y desde la responsabilidad británica. No inventaba nada. Esta había sido la ferrea posición de su antecesor y antecesores en el cargo.


Es el “tema” de la política exterior española de tantos años.

No hace
mucho el presidente Aznar, que lo fue del gobierno de España, y el primer
ministro británico,que todavía lo es del Reino Unido, coincidían en considerar
el asunto como un “contrasentido”en las relaciones de ambos países. Inlaterra y
España son aliados y amigos, o por lo menos lo eran. Ni si quiera les separó la
tan manida y recurrente guerra de Irak.
Aznar y Blair dieron significativos
pasos para poner la situación en tiempo presente y “adecuar”el contencioso a la
realidad de los hechos.

Se habló de la realidad de la defensa
occidental, de la cuestión europea, de lucha contra la droga y el
blanqueo de dinero…Se habló de cosoberania o soberania
compartida.

Blair no quiso dar una “baza” a la muy leal y conservadora
oposición tory y anunció que nada se haría sin contar con la opinión de los
gibraltareños y ante ello, España,  mantuvo su bien concocida e histórica
posición de considerar único interlocutor al gobierno britanico.  Después
tuvimos el previsible pronunciamiento de los gibraltareños y aquí
estamos. Todo lógico y normal.

El gobierno de Aznar hablo siempre con las
autoridades del Peñón pero como parte de la posición británica y desde la
responsabilidad británica. No inventaba nada. Esta había sido la ferrea posición
de su antecesor y antecesores en el cargo. Arrancó del RU, por vez primera, un
debate franco sobre la realidad actual del Peñón  (evidentemente lamentable
por lo que todo el mundo sabe que sucede y allí pasa)  y por ello
consiguió poner, también por vez primera, encima de la mesa una solución posible
y de futuro a la cuestión de la soberania.

Bueno, pues ahora puede
parecer “muy bonito” que los gibraltareños tengan voz propia e incluso derecho
de veto. Entonces seguirán sin resolverse esas otras cuestiones
“vergonzosas” y seguirá sin resolverse la cuestión de la
soberania.

Parece que alguien ha gritado: ¿Gibraltar para los
gibraltareños! y parece “muy bonito” y hasta democrático. Pero tiene trampa.
España tiene que exigir a Inglaterra que cumpla con su responsabilidad y como
esto es, evidentemente, dificil para el RU, debe ofrecer cooperación para
compartir responsabilidades y finalmente la soberania.

Eso lo sabía Aznar
y Blair también.

Pero como las cosas parecen que van por el lado del
“talante” siempre nos quedará el consuelo de saber,con certeza,  que los
gibraltareños quieren ser británicos y que en España a lo mejor viene despues un
gobierno que sepa cumplir con su responsabilidad y exigir a otros lo
mismo.

Apunte final: Gibraltar es también una base militar de enorme
importancia estrategica. El principal problema de occidente es el terrorismo
islamista. Muchos españoles, con los tiempos que corren, pueden empezar a
replantearse reivindicaciones históricas…

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