Editorial
Esto dijo ayer la Vice-Presidenta Primera, Mª Teresa Fernández de la Vega refiriéndose a los miles de subsahrarianos que en los últimos días llegan ilegalmente a las costas de Canarias.
Sin embargo, esto no deja de ser una promesa más. Una entre tantas. Promesas vacías, palabras huecas. ¿Acaso podemos pasar por encima del hecho de que en los centros de acogida de Canarias no hay sitio para un inmigrante más? ¿Por qué no empieza por ahí a cumplir su promesa la Sra. De la Vega?
Quizás, es que se refería al hecho de que, si no caben en Canarias, se les pone un avión y se les envía a Madrid o a otras ciudades españolas y se les deja que deambulen por las calles españolas sin darles ningún tipo de asistencia y sin control alguno.
Entonces sí se puede afirmar que “quien entra de forma irregular, se va”, pero no de vuelta a su país para regularizar su situación, sino que se les empuja a la ilegalidad. Carne de cañón de las mafias que trafican con seres humanos para llegar a España… y para permanecer en ella.


















