El oficialismo sigue rechazando la posibilidad de un mediador en el conflicto, lo que daría oportunidad a una solución en el contexto de un empate político, que quizás hoy sea el margen de lo posible
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR
Domingo, 06 de septiembre 2026

El oficialismo sigue rechazando la posibilidad de un mediador en el conflicto, lo que daría oportunidad a una solución en el contexto de un empate político, que quizás hoy sea el margen de lo posible
Rosendo Fraga
La crisis en materia de indicadores económicos llevó al Gobierno a adoptar una política de distensión. Kirchner eludió el discurso del miércoles en el acto de asunción del PJ, para evitar mostrar que cedía después que dos días antes dijera ante los militantes de la Agrupación Evita, yo no voy a ceder como Perón frente a la Libertadora. El no ataque al campo y el planteo del diálogo -que la Presidente no propuso directamente al sector-, fueron acompañados de intensas gestiones del sector empresario y la Iglesia Católica sobre las entidades en conflicto. Simultáneamente, se decidió postergar el envío al Congreso del nuevo proyecto de servicio público de radiodifusión y fueron suspendidos los carteles y manifestaciones oficialistas con el Grupo Clarín. A eso se sumó el viernes la reversión de la decisión de suspender el Tedeum, tradición que lleva 198 años y que es significativa para la Iglesia Católica. Es este clima político menos tenso lo que dio tregua a los indicadores económicos hacia el final de la semana pasada, descontando que habrá acuerdo.
Pero el camino hacia la solución definitiva del conflicto con el campo enfrenta todavía dudas y dificultades. La primera es si Kirchner -quien sin duda ejerce el poder real en la Argentina– tiene una verdadera voluntad de acuerdo o, por el contrario, busca ganar tiempo apostando a que el frente de campo se divida o quiebre. Que se hable de retenciones es una señal clara de que existe voluntad de acuerdo. Pero, en caso contrario, el escenario que se abre es sólo un acuerdo parcial, del que seguramente no participarán los productores más radicalizados.
El oficialismo sigue rechazando la posibilidad de un mediador en el conflicto, lo que daría oportunidad a una solución en el contexto de un empate político, que quizás hoy sea el margen de lo posible. La actitud de los piqueteros oficialistas -liderados por Luis D´Elía– da la exacta imagen de la ambivalencia de la estrategia oficialista: fluctuaron entre los anuncios de que harían tronar el escarmiento y de que marcharían con 30.000 hombres sobre Gualeguaychú, con convocatorias al diálogo.
En el terreno político, el Gobierno se debilita, pero la oposición no logra aprovechar esta situación. Diez de los 24 gobernadores, encabezados por los de Córdoba y Santa Fe, recibieron a las entidades del agro, en contra de la política de no diálogo planteada desde el gobierno nacional durante la semana pasada. El Gobernador de Buenos Aires (Scioli), con sus marchas y contra-marchas, puso en evidencia la eficacia de la presión del Ejecutivo Nacional, al mismo momento que la provincia aumenta su dependencia del gobierno nacional por el creciente déficit.
Duhalde aprovechó la crisis para lanzar públicamente las candidaturas de Reutemann o De la Sota para el peronismo, en un anuncio que pareció más vinculado a la aplicación de la ley de acefalía que a la competencia del 2011. El oficialismo siguió sin lograr en la Cámara de Diputados la mayoría para aprobar la condena al paro del campo. Pero, simultáneamente, la oposición no pudo capitalizar la situación. Es cierto que en la Cámara de Diputados se mostró unida para recibir a las entidades del campo y para reclamar la derogación de las retenciones, pero también lo es que Carrió anunció que irá a Rosario a participar de la manifestación del campo el 25 de mayo si ésta se realiza, que Macri sigue estando llamativamente ausente en el conflicto y que Binner acompaña el reclamo de los productores y los recibe, pero sin impulsar su protesta.
El 25 de mayo mostrará al agro realizando una concentración importante en Rosario que seguramente pondrá en evidencia su capacidad de movilización social, mientras que el mismo día, la Presidente desde Salta esbozará el anticipo del Plan del Bicentenario.
Pero la cuestión clave a dilucidar en las próximas semanas, es si la actitud de distensión adoptada por el oficialismo es sólo un paso táctico determinado por el ex presidente Kirchner para reagrupar fuerzas y retomar la ofensiva, o ella representa un cambio de estilo, asumiendo que la Argentina no es la misma que cinco años atrás y que la sociedad tiene nuevas aspiraciones y reclamos a satisfacer.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR
// EN PORTADA
// LO MÁS LEÍDO
// MÁS DEL AUTOR/A