En su visita al gigante asiático la secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, ha pedido a los líderes chinos que no vean a las sociedades religiosas como una amenaza a la estabilidad del país y que haya avances a la hora de permitir la libertad en la práctica de la religión.
ABOGÓ POR EL TIBET
Desde su nombramiento, hace apenas un par de meses, la nueva secretaria de
Estado de Estados Unidos (EEUU), Condoleezza Rice, está desarrollando una
importante actividad diplomática visitando los principales países del planeta.
Tras Europa, en la agenda de Rice le ha tocado el turno a China, el gran
gigante asiático que está empezando a abrirse a occidente con las precauciones
propias de un régimen comunista.
En sus conversaciones con los
dirigentes chinos la secretaria de Estado estadounidense destacó la importancia
de que los gobernantes permiten la libertad religiosa e impulsen la vigencia de
los derechos humanos. “Las personas deben poder ejercer libremente su fe o sus
tradiciones religiosas sin interferencias y las creencias deben poder expandirse
libremente”, añadió Rice.
La diplomática norteamericana también tuvo
palabras de apoyo a la causa tibetana y recordó la situación del Dalai Lama,
vetado durante años por el Gobierno de Pekín. “Aunque destaqué que se había
producido algún progreso en los últimos meses, confiamos que avance en libertad
religiosa y con el Dalai Lama, pues el pueblo tibetano tiene que poder continuar
con su cultura (religiosa)”, apuntó la secretaria de Estado de EEUU.
Rice lanzó un mensaje subliminal al Gobierno chino señalando que el
Ejecutivo Bush piensa que “la apertura del sistema político confluye con la de
la economía”, por lo que si Pekín quiere beneficiarse de favores económicos por
parte de EEUU, deberá tener manga ancha en el terreno político y religioso.
Cristiana practicante
Durante su
visita a China, Condoleezza Rice puso de manifiesto su condición de cristiana
practicante, y tras acabar sus reuniones con el máximo liderazgo comunista en el
Gran Palacio del Pueblo y antes de acudir a la recepción que le ofrecieron en
Daiyoutai, residencia oficial de huéspedes del Gobierno, Rice permaneció durante
casi dos horas en la iglesia cristiana de Gang Wa Si, en el centro de Pekín.
La prensa local se hizo eco de esta circunstancia y el rotativo Pekín
Morning Post señalaba que “era domingo y tanto Rice como su familia son muy
religiosos. Fue a la iglesia aunque todavía no había ido al hotel desde que
llegó pues desde el aeropuerto fue al Gran Palacio del Pueblo”, escribía
sorprendido el cronista ante las firmes creencias de la diplomática. Rice no
sólo ha expuesto en China el tema de la libertad religiosa, un asunto que
también ha sido protagonista en muchas de las visitas que está efectuando a
diversos países.
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