La “cultura” y los “intelectuales” españoles se movilizarán el domingo en una manifestación a favor de Palestina pero con tintes anti-israelitas. En la cabecera, miembros del PSOE. Una vez más socialismo y pancartismo se dan la mano.
Editorial
El conflicto de Oriente Medio exige algo más que manifestaciones a favor de Gaza y de rechazo u odio visceral hacia Israel. Exige una comprensión y una contextualización que quienes tomarán en la manifestación del domingo no están, ni estarán, dispuestos a hacer.
El gobierno ha tolerado la manifestación pero no ha hecho nada por evitar los insultos y agresiones verbales de los “artistas” en contra de Israel, Estado al que acusan, sin ningún tipo pudor, de llevar a cabo acciones de destrucción criminal. El gobierno de Hamas en el exilio (¿o lo fácil es irse de la zona de conflicto y poner en su lugar a víctimas inocentes como escudos humanos?) sin duda alguna se verá legitimado por este tipo de actuaciones.
La farándula española, los titiriteros que se manifestarán, tienen un concepto de democracia muy “sui géneris” basado en el lema “o estás conmigo o estás contra mí”. Si no piensas como ellos, rápidamente te califican de “dictador”, “facha”, “reaccionario”. La libertad de pensamiento no está en su vocabulario.
Actuar de este modo, asimismo, es una buena cortina de humo para “ocultar” que su cine no gusta a los españoles, a cuyas películas va cada vez menos gente. ¿Será que no nos enteramos del mensaje “tan profundo” que contienen? Será…
Es curiosa también otra de sus tendencias: apoyar a cuantos regímenes liberticidas existen a los que dan bocanadas de oxígeno para que sigan asfixiando a sus sociedades. Cuba es el gran ejemplo. Sin embargo, cuando en España son más y más las personas que en el País Vasco no pueden expresar sus ideas en libertad o deben huir por la persecución del nacionalismo radical de ETA, callan ¿luego otorgan?
En cuanto al PSOE debería de tener cuidado de con quien se fotografía o a favor de quien se manifiesta o contra quien. Lo avisamos ayer y en los días previos. Oriente Medio no es un escenario para la frivolidad y la frase fácil, como tan acostumbrados nos tienen los Zerolos de turno. Es una realidad compleja y delicada, donde al binomio democracia/paz, le está costando asentarse. Aliarse de forma descarada con uno de los actores no es ni ético ni ayuda a resolver el problema, simplemente, envalentona a Hamas.
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