Toda la parafernalia gubernamental se está desplegando a marchas electorales forzadas para intentar maquillar la crisis. La consigna es ir tirando, ganarle fechas al fatídico calendario, marear la perdiz y contener la hostilidad social creciente para llegar al 7-J lo más indemnes posibles. Vamos a ver, si coló una vez cuando negaron en nuestras narices la propia crisis, ¿por qué no probar suerte de nuevo con el cercano fin de la misma?
Un Consejo de Ministros extraordinario ha decretado que la recuperación económica llama a la puerta. Estaba cantado que así sería después de cesar a los ministros de Cultura y de Sanidad en la reciente remodelación del Ejecutivo que Zapatero hizo para tomar impulso y salvar las trabas internas. Instalados en la política de fotomatón, que básicamente consiste en reunirse consigo mismos para ilustrar las páginas de los periódicos (“Yo, mi, me, conmigo”), los socialistas ven “brotes verdes” donde no hay más que un secarral marchito. Volverá a reír la primavera. Llaman “respuesta social”, ante la crisis, a la más antisocial de las políticas, que es la que multiplica el paro.
El diseño de la campaña del PSOE está expuesto: el candidato, como sabemos, es Obama; el programa electoral se llama operación “Gürtel” y el lema va camino de ser: “de brote en brote”.
Está en la lógica de las cosas que lo que empieza mal y se encara mal, acaba mal. Está en la naturaleza política de Zapatero que sin tretas no hay paraíso.

















