Política

Tony Blair: La clave está en la transformación de los servicios públicos

Blair postula su rechazo a la opinión -a veces defendida por la izquierda- según la cual el papel de un gobierno laborista se reduce a inyectar más dinero y a contentarse con defender los servicios existentes, sin ampliar las opciones ni las responsabilidades.

Políticas Públicas
El propósito del New Labour no es simplemente el de cambiar algunas políticas o
de dirigir el país de forma más eficaz. Debemos dar una nueva orientación a la
Gran Bretaña del siglo XXI.

No aceptamos la tesis de los pesimistas y
conservadores que piensan que no se pueden mejorar nuestros servicios públicos y
que destinar más recursos equivaldría a llenar un pozo sin fondo. Lo que
proponen son servicios privados para aquellos que pueden permitírselo y
servicios públicos económicos (una seguridad simbólica) para los pobres y acabar
con la cobertura de que disponen los funcionarios. Es un porvenir sombrío, en el
que la fractura entre ricos y pobres se agudiza porque las clases medias dejan
de utilizar sistemáticamente el servicio público. Este es el escenario de un
Estado de mínimos en que una parte cada vez menor del producto nacional se
destinaría al servicio público.

Por eso dedican tanto tiempo a
descalificar la reforma, negándose a reconocer los progresos conseguidos,
dispuestos a todo para minar la moral de aquellos que trabajan por este objetivo
y de aquellos que los utilizan. Lo que persiguen es terminar con la noción del
servicio público accesible a todos, financiado por los impuestos y basado en la
necesidad y no por el poder adquisitivo.

Rechazamos también la opinión -a
veces defendida por la izquierda- según la cual el papel de un gobierno
laborista se reduce a inyectar más dinero y a contentarse con defender los
servicios existentes, sin ampliar las opciones ni las
responsabilidades.

No lo admitirán nunca, pero comparten con la derecha
la visión pesimista de que los servicios públicos no son capaces de satisfacer
plenamente las necesidades de los ciudadanos. Creen que la mejor manera de
defender a los funcionarios y de garantizar su futuro es preservar el status quo
y oponerse a la reforma. Preconizan un aumento del gasto público para remediar
las carencias más evidentes, pero sin cambiar nada en las estructuras que han
quedado desfasadas.

Por el contrario, en el nuevo partido laborista
confiamos en nuestros servicios públicos y en nuestros funcionarios. Nuestra
visión es la de un servicio sólido, que permita progresar a la justicia social
en una economía de mercado dinámica, porque invierte en el talento de cada uno y
no únicamente en las élites.

La posibilidad de escoger

La
posibilidad de escoger es un principio básico de nuestro programa. Hay que
ampliarla, no solamente entre prestadores de servicios públicos, sino también en
el interior de cada servicio. Allá donde es posible, poder escoger, mejora la
calidad del servicio que se presta a los más pobres y ayuda a luchar contra las
desigualdades, al mismo tiempo que refuerza los vínculos de las clases medias
con el servicio colectivo.

En el campo de la educación, esto significa
tener la posibilidad de escoger entre distintos centros, a fin de que, siempre
que sea posible, los padres puedan optar por el que responda plenamente a las
necesidades de sus hijos. Con seguridad será el que se encuentre más cercano o a
veces estará un poco más lejos, pero sin duda será el que tendrá un mejor nivel
o un proyecto educativo concreto.

Así pues es necesario que vayan en
aumento los centros escolares capaces de despertar el interés de los padres y
que de este modo motiven y ayuden a mejorar a aquellos otros centros que
obtienen peores resultados. Se necesita fomentar aún más la posibilidad de
escoger el funcionamiento de los centros escolares, en concreto, cuando se llega
al final del ciclo de secundaria, que es el momento en el que el talento y las
aspiraciones de los alumnos divergen. Se necesita para ello, una programación
escolar que prevea mejores accesos hacia las ramas profesionales.

En el
campo de la sanidad, se hace imperioso aumentar las posibilidades de escoger
tanto en los servicios, como dentro de los servicios. Las maneras de acceder al
sistema están cada vez más saturadas y si queremos mejorar el Servicio Nacional
de la Salud (SNS) -consultas nocturnas y los fines de semana, consultas sin cita
previa, servicios de urgencias con más prestaciones, capaces de atender con
rapidez- hay que ampliar la posibilidad de elección entre los usuarios del SNS,
y así poder responder a las necesidades de cada uno y respetar los plazos de
espera garantizados en cirugía, cuando los servicios del centro hospitalario que
le correspondan no puedan hacerse cargo.

Mejores prestaciones para la
mayoría

Todas estas políticas abren la posibilidad de ofrecer mejores
prestaciones para la gran mayoría y no sólo para esa minoría que posee los
medios de salir del sistema público y pagar la educación, la operación o el
seguro privado que más le convenga. Ampliar las posibilidades de escoger
significa también nuevas formas de participación del SNS con los sectores
privado y asociativo. Pensamos intensificar este proceso, por ejemplo, nos
gustaría establecer convenios con más hospitales privados, prestaciones en el
extranjero y con responsables de los establecimientos privados que proporcionen
servicios financiados por el Estado y que lo hagan dentro de un marco nacional
que garantice el acceso a todos. Se trata de satisfacer las necesidades y de
respetar los derechos a la prestación, independientemente de la capacidad
económica del usuario.

¿Cómo fomentar que los profesionales consideren al
usuario el centro de sus preocupaciones, que respondan a las demandas
individuales y a menudo excesivas de los más vehementes, preservando a la vez la
filosofía que da el carácter específico de nuestro servicio público? De una
manera general, la noción de servicio público engloba como cualidades
fundamentales lealtad, altruismo, abnegación, compenetración con los usuarios y
sentimiento de orgullo. Es esto lo que estimula a una enfermera a quedarse hasta
muy tarde al lado de un paciente que va mal. Es lo que hace también que un
profesor trate, año tras año, de mejorar las posibilidades de un alumno con
dificultades.

Nuevos métodos de financiación

El servicio público
no será nunca un “servicio al cliente” como lo son otros. Demasiado a menudo el
gobierno y los responsables del sector público consideran que la dedicación de
los funcionarios es evidente. En los años 1960 y 1970 y a causa de la rápida
expansión de los servicios públicos, se hizo difícil aplicar esta filosofía en
todas partes. Si bien para muchos la función pública ha perdido su atractivo,
pienso que es necesario reformarla, a fin que los que la ejercen puedan
desarrollarla mejor y, a la vez, hacer frente a las presiones que pesan sobre
ellos. Esto significa una mejor remuneración y mejores condiciones de trabajo.
Estos dos últimos años y por primera vez en veinte años, los salarios públicos
crecieron más que los privados.

Vamos también a adoptar nuevos métodos
para financiar la renovación de edificios y equipamientos del sector público.
Una gran parte de la inversión del gobierno laborista en el servicio público
pasa por obtener créditos directos del Estado. La participación del sector
privado a través del partenariado público-privado es una solución que permitirá
completar -no reemplazar- la inversión del Estado, contrariamente a lo que
ocurría bajo el gobierno conservador.

La participación de cada asociado
debe valorarse en función a los servicios que presta. Colaborar con el sector
privado no es un dogma en sí y no lo será jamás. Esta es la razón por la que la
legitimidad de este tipo de colaboración está ampliamente reconocida y aceptada
por la izquierda progresista. Procediendo a través de licitaciones, esta
colaboración puede mejorar la rentabilidad y la innovación del servicio público.
Es justo que a los organismos públicos se les incite a licitar contratos de
gestión, como está previsto para los centros educativos y los hospitales que van
mal, pero sería un error excluir el sector privado si tenemos la voluntad de
innovar y progresar.

La inversión privada

La colaboración
público-privada no es ya una forma de privatización encubierta como nuestros
detractores pretenden. O la mayor parte del activo permanece en manos del sector
público, o se le restituye al final: el gobierno no “vende” los hospitales o las
escuelas. El sector público continua definiendo los equipamientos que quiere,
fijando y controlando las normas de calidad. Conserva igualmente el derecho a
intervenir -si llegase el caso- para garantizar la igualdad de acceso a los
servicios. De este modo escogeremos siempre la oferta que tenga mejor calidad y
que sea más ventajosa. Es únicamente respondiendo a este desafío imperioso de
revitalizar nuestro servicio público que podremos consolidar los valores
históricos de nuestro partido. Un servicio público sólido ha sido siempre el
objetivo del New Labour, le ha insuflado ambición y alimentado el optimismo
necesario para trabajar por la Gran Bretaña del sXXI. Flaquear en nuestra misión
de reforma sería traicionar los éxitos del pasado y traicionar también nuestros
valores. La reforma es el camino más seguro hacia la justicia
social.

Este texto es un resumen del publicado por “En temps réel”,
traducido del francés por Esther Gumbao.

Fuente: La Factoria Web

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