La elección de Villepin por parte de Chirac representa su penúltima opción para seguir al frente de la República
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Jueves, 15 de enero 2026

La elección de Villepin por parte de Chirac representa su penúltima opción para seguir al frente de la República
Editorial
Tras el vendaval político que azota Francia, el presidente Jacques Chirac ha recurrido a nombrar como nuevo primer ministro a Dominique de Galouzeau de Villepin, ministro del Interior francés y persona muy cercana al mandatario galo. Tan cercano que, según Philippe Moreaux Defarge, del Instituto para las Relaciones Internacionales, Chirac considera a Villepin como un miembro de su familia.
“Quiero rendir homenaje a la acción valiente y determinada de Jean-Pierre Raffarin, que durante tres años ha dado muestras de ejemplaridad al servicio de nuestro país y de nuestros compatriotas”, dijo Villepin después del traspaso de poderes. En sus primeras y esperadas declaraciones públicas tras ser nombrado primer ministro, Villepin, no hizo ninguna alusión a sus nuevas responsabilidades y se limitó a alabar a su antecesor.
El nombramiento de Villepin sucede luego de la previsible renuncia del denostado Jean-Pierre Raffarin, quien atravesaba una fuerte crisis de popularidad y a quien todos los analistas veían como el chivo expiatorio de la crisis política post referéndum. La llegada de Villepin no ha ido bien para los inversores. La nueva caída del euro frente al dólar no es que sea una mala noticia para Europa en general, más bien es un alivio. Según como se mire, esta puede ser la mejor consecuencia del actual lío europeo.
Villepin tuvo un papel protagónico cuando, al frente de la cancillería francesa, fue una de las voces más rotundas dentro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas contra la opción militar en Irak. De él se dice que supo y pudo engañar a Powell al asegurarle el apoyo de Francia caso que la cuestión, como así fue, llegara al Consejo. Su puesta en escena al interés electoral de Chirac fue perfecta. Al frente del Ministerio del Interior, lideró una serie de polémicas reformas en materia de inmigración, en la cuales se estableció la creación de una brigada policial para combatir la delincuencia de inmigrantes y la exigencia a los imanes musulmanes para que tomen cursos de francés, y aprendan las leyes y las costumbres del país galo. Laicas propuestas de fin de curso en una laica y tolerante Francia, heredera y deuda de continuadas políticas multicultaristas impulsadas por la izquierda y la derecha que han sembrado ese país de guetos racistas y xenófobos.
La elección de Villepin por parte de Chirac representa su penúltima opción para lograr la continuidad al frente de la República y aspirar a poder ganar las próximas presidenciales. Pero no cambiarán muchas cosas en un país donde la derecha y la izquierda política practican idénticas recetas populistas de desmesurado gasto público. Causa cierta del paro y el grave estancamiento de la economía gala, ayuna de reformas, determinación y firmeza. No cambiarán muchas cosas.
Mientras, Nicolas Sarkozy ha aceptado volver al ministerio de Interior y espera. España nunca agradecerá bastante lo que este hombre hizo ya contra ETA. Sarkozy es una buena noticia para España y muy mala para ETA. No será un nombramiento al gusto de la actual política antiterrorista, errática e ingenua, de Zapatero. Al tiempo.
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