Polonia espera que la visita del presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, quien llegó ayer a Varsovia en su primera visita a este país, sea la ocasión de revalidar la buena relación bilateral que se forjó durante el anterior gobierno español.
Polonia recuerda su desplante de diciembre
La decisión del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de no
viajar en diciembre de 2004 a Polonia no sentó bien al Gobierno del primer
ministro Marek Belka, y más y cuando Zapatero dijo que no había viajado por
estar “cansado”. Así lo demostraron las declaraciones del ministro para la
Integración Europea, Jaroslaw Pietras, quien en declaraciones a ´Gazeta
Wyborcza´ advirtió a Zapatero de que a partir de ahora tendrá que “esforzarse
más” para contar con el apoyo polaco en la Unión Europea (UE).
“Los
propios españoles van a darse cuenta de que lo que hizo Zapatero reduce su
capacidad de abogar por el voto de Polonia. Ahora tendrán que esforzarse más”,
señaló Pietras al diario de mayor tirada polaco. Belka deseaba reunirse con el
presidente del Gobierno español para conocer la posición de Madrid respecto a
las perspectivas financieras 2007-2013 y saber hasta dónde puede contar con el
apoyo español en este tema, ya que Polonia y España son dos de los principales
receptores de fondos de la UE.
Ahora, después de que España haya
decidido abocarse a lo que digan sobre ese tema Alemania y Francia, Zapatero
toma nota de la advertencia de Piedras y viaja especialmente a Varsovia para
recomponer las relaciones que durante el mandato de Aznar fueron excelentes y
que permitieron, Tratado de Niza mediante, fortalecer el lugar de los dos países
dentro de la UE.
Los temas a tratar de la
reunión
La regulación del periodo de transición para los
trabajadores polacos que deseen trasladarse a España y las nuevas perspectivas
financieras de la UE, así como las relaciones de la comunidad con sus vecinos
orientales, están entre los asuntos que centrarán las conversaciones que
mantendrá hoy Rodríguez Zapatero con su homólogo polaco, Marek Belka.
La
buena relación de Polonia con el anterior gobierno español se basaba en una
plena coincidencia de posiciones frente al conflicto de Irak y a la defensa del
Tratado de Niza en tanto que fundamento del funcionamiento de la UE.
En
Polonia se hablaba de “alianza duradera” y se proyectaba la creación de un
contrapeso para la posición dominante de Francia y Alemania en la UE. Sin
embargo, el triunfo de los socialistas en marzo de 2004 cambió totalmente el
escenario político en España y, en particular, la percepción del problema de
Irak y de la UE.
Polonia se mantenía en su lealtad a EEUU y exigía que
la UE reforzase los vínculos transatlánticos, mientras que España se reorientó
hacia el estrechamiento de las relaciones con París y Berlín. Madrid abandonó la
defensa del Tratado de Niza y Polonia se vio obligada a modificar su posición y
firmó el Tratado Constitucional.
En lo que concierne a Irak, la salida de
España de ese país, aunque supuso un problema para el mando polaco de la
División Internacional en el sector centro-sur y en la que también estaba el
contingente español, no provocó cambios fundamentales.
Hay dificultades
para conseguir esa posición común de las dos partes, porque hay intentos de
presentarlas como antagónicas, ya que a Polonia, según fuentes diplomáticas, se
le sugiere que España trata de recortarle los fondos que quiere darle la UE.
Esa nueva posición de Polonia parece obligarla a actuar en favor de una
reconstrucción de los lazos entre Europa y EEUU. Las últimas reuniones de
dirigentes polacos con el presidente de Francia, Jacques Chirac, y el canciller
alemán, Gerhard Schroeder, parecen confirmar que las divergencias del pasado,
por ejemplo respecto a Irak, han sido superadas, y Varsovia espera que la cumbre
hispano-polaca hará posible algo similar.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR