“Las calificaciones de las mayores economías del mundo incluyen a Alemania, en el décimo noveno lugar, Japón en el trigésimo, Francia en el 38, Italia en el 54, México en el 59, la India en el 66, China en el 86 y Rusia en el 115. El mundo es sustancialmente distinto del que era hace un cuarto de siglo, cuando Margaret Thatcher y Ronald Reagan fueron elegidos por primera vez como dirigentes de sus respectivos gobiernos”.
Libre Comercio
El último Informe de Libertad Económica del Mundo, publicado hoy, confirma una vez más lo que ocurre cuando el estado se hace a un lado y permite que el sector privado entre en acción. Considérense los éxitos de Irlanda, Islandia y Nueva Zelanda, que han sufrido cambios dramáticos al liberar sus economías desde los años ochenta. Publicado por una red de “instituciones” privadas en más de 60 países, el informe mide 38 componentes distintos para calificar las instituciones y políticas de 127 países en una escala de 10 puntos.
Esencialmente, la calificación refleja el grado del que dependen los países del cambio voluntario y de los mercados, en lugar de los impuestos, el gasto gubernamental y las regulaciones para distribuir bienes y recursos.
Como indican las calificaciones superiores, Hong Kong es aún la economía más libre del mundo. Singapur aparece en segundo lugar, mientras que Nueva Zelanda, Suiza y Estados Unidos compiten por el tercero. El Reino Unido, Canadá e Irlanda ocupan los tres puestos siguientes.
Las calificaciones de las mayores economías del mundo incluyen a Alemania, en el décimo noveno lugar, Japón en el trigésimo, Francia en el 38, Italia en el 54, México en el 59, la India en el 66, China en el 86 y Rusia en el 115. El mundo es sustancialmente distinto del que era hace un cuarto de siglo, cuando Margaret Thatcher y Ronald Reagan fueron elegidos por primera vez como dirigentes de sus respectivos gobiernos.
En comparación con 1980, los tipos fiscales marginales son inferiores, el comercio internacional es más libre y la política monetaria más estable. Esto aparece en la medida de libertad económica. De los 102 países con calificaciones tanto en 1980 como en el 2003, tan sólo cuatro tienen menos libertad económica en el 2003 que en 1980.
¿Supone una diferencia la libertad económica? Cantidades sustanciales de investigaciones académicas indican que sí. Los países que son económicamente libres tienden a crecer más rápidamente y a lograr niveles superiores de ingresos que los que son menos libres.
Beneficios adicionales
Las experiencias de Irlanda, Nueva Zelanda e Islandia ilustran la importancia de la libertad económica. A mediados de los años ochenta, todos estos países estaban caracterizados por gobiernos enormes y crecientes, elevados impuestos y barreras sustanciales al comercio internacional. En 1985, el índice de libertad económica de Irlanda era del 6,2, el de Nueva Zelanda era de cinco con nueve y el índice de Islandia era de 4,9. Entre 1985 y 1995, sin embargo, cada uno de estos países se desplazó sustancialmente hacia la libertad económica, y sus índices se elevaron en consecuencia.
Hoy, cada uno de los tres aparece entre las economías más libres del mundo. Y han logrado beneficios sustanciales. Durante la última docena de años, la tasa de crecimiento per cápita del PIB de cada uno de estos países se ha multiplicado por más de dos con respecto a la tasa de crecimiento de los años ochenta. En los últimos años, las tasas de paro de Irlanda y Nueva Zelanda rondan el 5%, menos de la mitad de la mayor parte de los países europeos. Y la tasa de paro de Islandia es incluso menor, un minúsculo 2,6%.
Estonia también ilustra vivamente la energía y la potencia de la libertad económica. En el índice de este año, aparecen en noveno lugar (junto con Australia, Luxemburgo y los Emiratos Árabes Unidos). Por lo tanto, es el más libre de los países del antiguo bloque soviético. Hace una década, la inflación en Estonia superaba el 1000%, la economía estaba en declive, el paro superaba el 30% y el 95% de las empresas eran propiedad del gobierno. Pero Estonia se movió rápidamente. Las empresas gubernamentales se privatizaron, se adoptó un tipo fiscal reducido, el gasto del gobierno fue fragmentado y las barreras comerciales eliminadas. En el corto espacio de ocho años, el índice de libertad económica de Estonia se elevó del 5,3 al siete con ocho en la escala EFW de 10 puntos.
Aprender la lección
Hoy, la inflación se encuentra en el 2,5%, la economía de Estonia crece a un ritmo anual que supera el 6% y el paro es reducido. El crecimiento económico moderno se debe principalmente a la inversión, la innovación y el descubrimiento de mejores formas de hacer las cosas. Sin libertad económica, el proceso de crecimiento está sentenciado. Esta es la lección para todos los países, tanto ricos como pobres, que es necesario que se tomen en serio y actúen en consecuencia.
Gwartney es profesor Gus A. Stavros de económicas en la Florida State University. Lawson es profesor de económicas presidente de la Capital University. Son los co- autores del Informe Anual de la Libertad Económica en el Mundo, publicado en Estados Unidos por el Cato Institute.
Este artículo aparecía en el Investor´s Business Daily el 9 de septiembre del 2005.
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