Economía y Sociedad, Política

Gripe aviar: ¿EEUU ha aprendido algo del Katrina?

Políticas Públicas

Asediado por las críticas de falta de previsión del gobierno a todos los niveles para hacer frente al huracán Katrina, el Presidente Bush ha estado tomando medidas para asegurarse de que ningún otro desastre deje en evidencia a su administración. Cuando se formó el huracán Rita en el Golfo, la Casa Blanca estuvo destacadamente más activa ante la llegada de esa tormenta. Y esta semana, el Presidente Bush habló extensamente en una conferencia de prensa acerca de la amenaza de una pandemia de gripe aviar.


“Si estallara una epidemia en alguna parte de Estados Unidos”, dijo Bush, “¿no pondríamos en cuarentena esa parte del país? ¿Y cómo implementas entonces una cuarentena?… ¿Y quién mejor que el ejército para garantizar la cuarentena? Una opción es el uso de un ejército que sea capaz de planificar y entrar en acción”.


 


Así que el presidente ha dedicado tiempo a lo que parece ser un problema serio – el virus, H5N1, ya ha matado a alrededor de 100 personas en Asia. Las estimaciones varían, pero una epidemia global podría matar hasta a 150 millones de personas. Los estudios de investigadores del Instituto de Patología de las Fuerzas Armadas, los Centros de Control y Prevención de Enfermedades y la Facultad de Medicina Monte Sinaí publicados esta semana en las revistas Nature y Science sugieren que la gripe podría ser aún más catastrófica de lo que se pensó previamente.


 


Al tiempo que se necesita respetar las cuarentenas, es difícil ejecutarlas con eficacia en países como Estados Unidos, que tienen una población enorme, diversa y altamente móvil.


 


Una idea mejor es tomar medidas de preparación para garantizar que la cuarentena no sea necesaria. Una idea en la que los expertos de salud y el gobierno parecen estar deacuerdo ahora es la necesidad de almacenar el tratamiento anti-viral Tamiflu. Según Jeffrey Levi, del Trust for America´s Health, una ONG, en una entrevista con AP, “parece que es la única intervención eficaz una vez que tenemos a alguien que ha sido infectado”. Los médicos asiáticos lo están utilizando ya para combatir la gripe aviar.


 


Sin embargo, hay un gran problema – no hay mucho Tamiflu circulando estos días. Fabricar la medicación lleva mucho tiempo, y mientras los gobiernos y agencias de salud lo van solicitando, descubren que tienen que esperar.


 


El Presidente Bush destacó este problema en su conferencia de prensa. “Uno de los temas es cómo impulsamos la capacidad de fabricación del país”, dijo Bush, “… con el fin de estar preparados para tratar el eventual estallido de una pandemia. En otras palabras, ¿podremos alcanzar el nivel suficiente de producción para tratar el problema?”


 


Actualmente la respuesta es no.


 


La medicación fue inventada por Gilead Sciences of California, y concedieron los derechos de fabricación y distribución a Roche, el gigante farmacéutico suizo. Pero incluso aunque el Tamiflu es conocido como tratamiento eficaz contra del H5N1 desde hace varios años, Roche carece actualmente de la capacidad para satisfacer la demanda con rapidez.


 


Según una información de Business Week, el Secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos, Mike Leavitt, quiere acumular una reserva capaz de tratar a 20 millones de personas. Actualmente, Estados Unidos solo puede tratar a algo más de 2 millones de personas. Pero la solicitud presentada por funcionarios norteamericanos de otros 3 millones en tratamientos sólo podrá ser satisfecha por Roche el año que viene. El Senador Bill Frist (R-TN), que se ha interesado por el tema, llamó recientemente al suministro de los americanos “totalmente inadecuado”.


 


“Actualmente, nuestras reservas nacionales de medicaciones antivirales se encuentran a niveles peligrosamente bajos — apenas el dos por ciento de lo que necesitaríamos en una epidemia seria”, escribía Frist recientemente en el Washington Times.


 


Y Estados Unidos no es el único que espera. “Completar el pedido de almacenaje del Reino Unido para tratar a 14,6 millones de ciudadanos suyos llevará a Roche dos años”, informa Business Week. El redactor y blogger Randall Parker ha creado una comparativa de valor incalculable de los esfuerzos de almacenaje de diversas naciones. Ilustra la gravedad de la situación señalando que la Organización Mundial de la Salud — el organismo global que sería responsable de coordinar el contraataque contra una pandemia de gripe — no será capaz de disponer de varios millones de dosis hasta mediados del año que viene. Sólo dispone hoy de 80.000.


 


El suministro es tan ajustado, informa ABC News, que Roche ha tenido que instituir una lista de espera “en orden riguroso”. Desafortunadamente para los americanos, “Estados Unidos no ocupa ninguno de los primeros puestos”.


 


La situación es lo bastante mala como para que Gilead, según Business Week, esté intentando forzar a Roche a liberar los derechos de fabricación de la medicación con la esperanza de que ello permita incrementar masivamente la producción. Hasta la fecha, Roche ha rehusado.


 


Así que he aquí un área en la que el Presidente Bush podría tomar medidas activas. Según el San Francisco Chronicle, Roche está planeando construir una planta en Estados Unidos, pero no produciría medicación hasta finales del año que viene. Para catalizar las cosas, el Presidente Bush podría solicitar a la Food and Drug Administration que agilizase la aprobación de otras plantas ya establecidas en Estados Unidos para fabricar los ingredientes del Tamiflu. La FDA ha tomado medidas similares en respuesta a epidemias de enfermedades infecciosas, tales como sus esfuerzos por agilizar la disponibilidad de los tratamientos del VIH / SIDA.


 


Y el Presidente Bush podría animar a Roche a abrir una transferencia de tecnología a los fabricantes norteamericanos con el fin de acelerar el desarrollo. Esto respetaría los contratos de derechos de propiedad y de fabricación de los que disfruta Roche, al tiempo que llevaría más productos a las clínicas, hospitales y programas que los necesitasen.


 


El economista de la George Mason University Tyler Cowen, que estableció una página web de la gripe aviar con el fin de seguir la enfermedad, sugiere también acumular “mascarillas de alta calidad y antibióticos para infecciones secundarias (a menudo más peligrosas que la propia gripe), y lo que es más importante, disponer de un plan de distribución y tratamiento del extraordinario exceso de demanda y probable pánico”.


 


Por último, el Tamiflu es una parte importante de la primera línea de defensa contra una pandemia de gripe — El Senador Frist señalaba que si tiene lugar una epidemia, “el Tamiflu es lo que buscaría la gente. Es lo que vas a pedir, voy a pedir, inmediatamente”. Pero no es una panacea. Se necesita trabajo para procesar vacunas, así como alternativas de otros posibles tratamientos, como la forma inyectable de la medicación Relenza, fabricada por GlaxoSmithKline, especialmente cuando hay tantas probabilidades de resistencia al Tamiflu si se usa extensamente.


 


El Presidente Bush no debería centrarse aún en una cuarentena. Debería estar tomando medidas para garantizar que no sea necesaria una cuarentena. Si ha aprendido algo del Katrina, puede demostrarlo tomando medidas para garantizar que mientras Estados Unidos no esté presente “en los primeros puestos de la lista” de los tratamientos necesarios para luchar contra una epidemia, esa situación no dure mucho.


 


Una versión de este artículo apareció en el Washington Times.

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