Si a cualquier persona que habita en un país de los denominados ricos o avanzados se le pregunta cuál es el principal obstáculo que dificulta el desarrollo de los países del Tercer Mundo, y muy particularmente de los que se encuentran en el continente africano, es muy posible que responda de manera inmediata: la falta de ayuda. Es precisamente esta perspectiva instalada en los planteamientos y comportamientos de ciudadanos, gobiernos y organismos internacionales, respecto al problema de la pobreza y la falta de desarrollo en África, lo que intenta rebatir con contundencia Dambisa Moyo en su libro Cuando la ayuda es el problema.
Dambisa Moyo es africana y conoce bien la realidad de su país de origen, Zambia, y la de su continente, así como la mentalidad y perspectiva de los países occidentales. Posee experiencia en instituciones públicas de desarrollo (Banco Mundial) y en el sector financiero (Goldman Sachs). Colabora habitualmente en publicaciones económicas como el Financial Times o el Wall Street Journal. Su prestigio y reconocimiento han ido creciendo a la par que el revuelo y las numerosas discrepancias que su tesis rompedora ha generado en torno al origen de la pobreza, las políticas de desarrollo y la cooperación internacional.
Muchos interrogantes surgen sobre África: ¿por qué es el continente que no logra crecer y prosperar?, ¿por qué tantos “Estados fallidos”?, ¿son sus líderes genéticamente más violentos y corruptos?, ¿por qué África parece condenada a no engancharse al desarrollo del resto del mundo y a las ventajas de la globalización del siglo XXI? Dambisa Moyo tiene una respuesta: el problema está precisamente en la ayuda.
En los últimos cincuenta años se han transferido de los países ricos a los países pobres más de dos billones de dólares en ayuda, siendo África, con gran diferencia, el principal receptor de esos fondos. El resultado es, a su juicio, concluyente: el modelo basado en las ayudas ha fracasado, ya que es evidente que no ha logrado ni un crecimiento económico sostenible, ni la esperada reducción de la pobreza. Es más, su aplicación provoca efectos políticos y económicos adversos (corrupción, conflictos, inflación, debilidad del capital social y de la competitividad), genera un círculo vicioso y condena a gran parte de los países africanos a vivir de la caridad del primer mundo.
¿Su propuesta? Reducción drástica en un periodo de cinco años del tipo de ayuda que se viene recibiendo y la puesta en marcha de modelos alternativos que se han mostrado eficaces en otras regiones y países. Defiende, con argumentos basados en datos y experiencias de éxito, que los gobiernos, ante la amenaza de no poder contar con ese importante flujo de fondos vía ayudas, se verían empujados a financiar su desarrollo a través del sistema de libre mercado (mayor participación en el comercio internacional, atracción de inversión extranjera directa, acceso al mercado de capitales, canalización del ahorro doméstico y fomento de los microcréditos). Y no tiene la menor duda de que este planteamiento sería perfectamente compatible con emplear los recursos así obtenidos en una “agenda” basada en valores sociales esenciales (educación y sanidad fundamentalmente).
Autor: DAMBISA MOYO
Gota a Gota.
Madrid (2011).
288 págs.
18 €.
Traducción: Estefanía Pipino.