Pensamiento y Cultura

El discurso canallesco de Porto Alegre y la figura de Don Quijote

En este artículo Don Quijote retoma la palabra y acusa al foro de Porto Alegre por ligarlo como emblema de ese encuentro a la parte más retrógrada del radicalismo impostor y canallesco de grupos mesiánicos y militaristas populistas esparcidos alrededor del mundo.

Crítica al Foro de Porto Alegre
Para los que hablan castellano y no se han enterado todavía, es oportunidad de
recordarles que este año se celebra el IV centenario de la primera edición de
Don Quijote(1605). Sería un autosuicido- esto último parodeando a un muy
cultismo espadachín del idioma- si lo olvidáramos, quedando con la tremenda
mancha del quijote de ignorar, ya no solamente el recordatorio del más grande de
los libros escritos en nuestra lengua, sino curiosamente, el más elevado en
cuanto a gracia y humor se refiere.

De tanta sabiduría del desgarbado
señorío de Don Alonso, no lo era menos en materias ocultas y astrología y
habiendo muerto cuerdo después de 7 días de calenturas, al conocer que se
promovió la conmemoración de su figura en el foro de Porto Alegre ligándolo como
emblema de ese encuentro a la parte más retrógrada del radicalismo impostor y
canallesco de grupos mesiánicos y militaristas populistas esparcidos alrededor
del mundo, ha sido su voluntad salir de su silencio de cuatro siglos a
expresarse a través de un médium. Advertimos que no podemos garantizar que el
intermediario no esté también chiflado y “médium”:

“Condes del falso
Abatimiento,Vizconde de la Granja´s Zamoranas,Marqueses del
Resentimiento,Señores de las Becas y el dinero en efectivo, Alegres viajeros
todos”:

¡¡Que os hais creído bellacos miserables!! ¿ que disfrazados de
piedad y razón en mi armadura, montados al galope en mi rucio Rocinante
confundiréis al mundo todo del esparto ajeno de invención, menguada de
estilo,pobre de concetos y falta de toda erudición y doctrina?

En
ninguna suerte de personas se halla mejor que en los caballeros andantes el
socorro de las necesidades, el amparo de las doncellas, el consuelo de las
viudas . Pero ustedes malandrines sí acaso sois andantes es verdad, lo son en
efecto con pasaje pagado y billetes frescos;¿pero habése visto Caballeros que
confluyen en retórica canónica en eso para cambiar el mundo a vuestra usanza
pegando a marchantes doncellas, agrediendo arzobispales, mofándose de fermosas
mujeres extranjeras de negra faz o propias de blanca estirpe,despojando a los
que facen con su labranza prósperas sus tierras, persiguiendo hidalgos que no
convienen en los podridos andurriales de sus pensamientos y enllenando de viudas
las villas y de cadáveres los cementerios? ¿Qué diabólico artificio,¡¡ ruines!!,
les dice que este malandante,”onesto”, esforzado y valeroso hidalgo que de tanta
guisa, palos, molimientos y ostias recobró la cordura se hincaría de rodillas
ante los poderosos como lo hacéis a los pies criminales del Monarca de la
Antilla Mayor o el Vizconde la´ granja´s Zamoranas como si lo ficieran con el
traidor de Galalón o Roldán el encantado u otros bellacos por el estilo o
calificaría a los moriscos de Bagdad ,que sin dar espacio a la defensa, asesinan
inocentes niños y mujeres de: ” heroicos y gallardos combatientes de la
resistencia?”.

A otro perro con ese hueso,¡¡zape gato “ñángara-to!!,como
decís algunos de vosotros en Sabaneta de la Reina. De nada..,ni nunca
encontraréis similitudes entre las pestañas de mi Dulcinea, la heroicidad
generosa de Belianís de Grecia o el atrevimiento temerario, valiente de
Florarlán de Tracia con la nauseabunda opresiva violencia de vuestras
propuestas. Sus fuerzas no enfilarán en jamás hacia lo noble; al cabo, la miel
no se hizo para la boca del burro.

No convenceréis ni venceréis
peregrinos de la agresión, embebidos de soberbia, simplicidad y de abundadísimos
escoceses en las rocas. Os advierto mentecatos amojamados de carne de momia, no
encontraréis en vida ni en muerte a Don Quijote en injustas venganzas,
atropellos, riñas, vituperios y persecución de inocentes. Doy cara de la locura
buena,de la amistad y el amor que Dios manda que se tenga al enemigo; locura que
tiene la virtud de elevar (social y antológicamente) todo lo que toca mi
encarnada figura. Botad sus lanzas y falsa adarga; ¿o es que esperaréis venga a
de por ellas el vulgo humilde a daros su merecido?

Don Quijote


Fuente: Analítica.com

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