Hoy tienen lugar las elecciones generales y municipales en Serbia. La Unión La Unión Europea apuesta porque Serbia se una lo antes posible al Club de los 27 lo que se ha traducido en un apoyo incondicional al pro-europeo Tadic y ha tenido como mejor ejemplo la firma del Acuerdo de Estabilización y Asociación del pasado mes de abril.
Al contrario de lo que sucedió con otros países del Este de Europa, el fervor europeísta serbio ha sido y es, mucho menor. En efecto, los problemas y conflictos internos son los que han caracterizado su discurrir en las últimas dos décadas. Así, genocidios, limpiezas étnicas e intervenciones de la OTAN monopolizaron el protagonismo que debieron haber tenido las reformas de sus estructuras administrativas, económicas y judiciales, para así poder solicitar con garantías el ingreso en la UE. En este sentido, el retraso serbio con respecto a sus vecinos es tan significativo como cuantioso.
Otra diferencia que aporta el caso serbio es que un sector importante de su clase política sigue mirando excesivamente a Moscú como si ésta fuera una suerte de “Madre Patria”. Lo relevante de este modus operandi es que no supone una táctica para obtener concesiones de la UE sino que es una clara muestra de su hostilidad hacia ésta, en especial tras su reconocimiento de la independencia de Kosovo.
Sin embargo, la UE parece obviar esta actitud y está dando un trato de favor a Belgrado, lo que no le ha garantizado en absoluto que el punto de vista del ciudadano serbio haya virado hacia la eurofilia. Más bien al contrario, sigue viendo a la UE como una organización que se entromete en exceso y con frecuencia en sus asuntos domésticos. Esta visión nada tiene que ver con la del candidato Tadic quien asocia Bruselas, y todo su entramado, a conceptos tales como modernización, progreso, democracia y libertad.
En definitiva, el interés de la UE en Serbia debería estar supeditado también a la resolución de otros problemas de importancia capital y no nos referimos sólo a Kosovo: ¿qué hacer con las minorías que fueron las perdedoras en los diferentes conflictos que asolaron a los Balcanes?, ¿cómo poner fin al clientelismo y corrupción heredados de décadas pasadas?, ¿es el nacionalismo exacerbado una característica congénita del serbio?, ¿será suficiente la cooperación con los jueces de La Haya exigida a Serbia para que entregue a los criminales de guerra?. A partir del 11 de mayo algunos de estos interrogantes puede que se empiecen a resolver…siempre y cuando se pueda formar gobierno, ya que una repetición de las elecciones sólo agravaría las diferentes crisis que azotan a este país.
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