Política

La Halliburton de Hillary

Dick Morris
Cuando Hillary Clinton se presente a presidente en el 2008, la relación comercial de Bill Clinton con las Yucaipa Companies del billonario Ron Burkle podría convertirse en el siguiente escándalo Bill & Hill – el equivalente al Whitewater .
No es que los distintos fondos Yucaipa – que invierten dinero para inversores nacionales y extranjeros – hayan hecho algo malo; no lo han hecho. Pero las inversiones de la compañía tienen el potencial para crear conflictos de intereses para los Clinton.

Al igual que cualquier senador norteamericano, Hillary deposita mociones regularmente que ayudan o perjudican a distintos intereses – incluyendo, inevitablemente, los intereses de los fondos multibillonarios – en dólares – Yucaipa.

El tema amenaza con crecer en vista de una noticia del New York Times del domingo pasado, que cita a Burkle estimando que dedica cerca de 500 horas al año con el expresidente. Eso supone alrededor de 10 horas a la semana – lo más cerca que tiene Bill hoy a un trabajo normal.

El Times también informa que Bill obtiene decenas de millones de dólares – virtualmente sin riesgo – de su trabajo en Yucaipa. Pero aún así, las declaraciones financieras del Senado de Hillary para el 2003 y el 2004 enumeran como único ingreso de Bill procedente de Yucaipa “más de $1.000” en “pagos garantizados” en Yucaipa Global Opportunities Fund 1, LLC.

¿Cómo funciona? La mayor parte de los beneficios de Bill son condicionales – obtiene esos millones si la media de beneficios de los fondos supera el 9% a lo largo de su vida. Y Yucaipa afirma que ahora van incluso mejor.

Pero, hasta que los fondos son liquidados, no hay ingresos de los que Hillary deba informar – ni siquiera si los fondos están destinados también a su bolsillo.

Si Hillary va a ser candidata presidencial, tales conflictos de intereses son incluso más relevantes.

Pero aún así, no tenemos idea real de hasta qué punto supone todo esto un conflicto. Sólo lo saben los Clinton – porque no harán pública su devolución fiscal y solamente harán las descripciones más vagas del trabajo de Bill con Yucaipa.

Los Clinton deberían decir a los votantes exactamente en qué inversiones de Yucaipa trabaja Bill exactamente, y exactamente cuál es su compensación.

Imagine que, allá cuando George W. Bush aspiraba a la presidencia, Laura Bush hubiera estado amasando enormes beneficios como consejera de brokers de inversión privados multibillonarios – en dólares – que estuvieran en posición de beneficiarse de acciones federales específicas. Si ella no diera más a conocer, estaría en problemas muy serios. La misma norma debe aplicarse a una pareja en la que el marido invierte mientras la esposa se presenta al cargo.

Tal como están las cosas, la próxima declaración de Hillary, programada para el 1 de mayo, informará simplemente de que Bill recibió un exceso de $1.000 de Yucaipa – ni de lejos el nivel de especificidad al que su electorado (y futuros votantes en toda la nación) tiene derecho.

La defensa de la declaración se hace aún más acuciante mientras Burkle persigue un acuerdo para comprar un buen número de diarios norteamericanos relevantes, incluyendo el Philadelphia Inquirer, el mayor diario en el estado clave de Pennsylvania. ¿Poseerá el socio de Bill una cadena de periódicos al mismo tiempo que Hillary se presenta a presidente?

Después está el factor Dubai.

Cuando Bill entró en Yucaipa, el anuncio rezaba solamente que el expresidente trabajaría en dos fondos marginales – el American Fund de Yucaipa y su Corporate Initiative Fund. Pero el Times informa, “Clinton también es socio de un fondo de Yucaipa que invierte capitales a ultramar, por lo que recibe pagos regulares, y solamente recibiría un tercio de los beneficios cuando el fondo se disuelva dentro de cinco años”.

Y el año pasado Yucaipa se unió a Dubai Investment Group para crear una nueva compañía norteamericana: DIGL Inc., que invierte la fortuna privada del príncipe de la corona de Dubai, el jeque Mohammed bin Rashid al Maktoun, 5º hombre más rico del mundo según Forbes. Incluso si Bill no trabaja en esa cuenta de Yucaipa, Hillary y él pueden esperar hacer millones a través de una compañía que trabaja con el jeque.

(Por supuesto, la famosa generosidad anterior de Dubai con Bill y las instituciones que él controla, como su biblioteca presidencial, suma cifras de seis números muy contundentes. Durante el reciente conflicto del acuerdo portuario, la relación hizo que el expresidente Clinton aconsejara y defendiese públicamente a Dubai – incluso mientras la Senadora Clinton lo denunciaba).

¿Va Bill Clinton a recibir pagos regulares de un fondo que invierte el dinero del príncipe? De nuevo, los Clinton deberían decírnoslo.

Si un jefe de estado extranjero está pagando al esposo de una Senadora norteamericana y candidata presidencial, incluso indirectamente, la necesidad de transparencia se hace obvia. (El mismo principio también se aplica al otro interés de Bill – un expresidente que se hace pasar por comentarista desinteresado de las relaciones en Oriente Medio de América).

Recuerde bien estos hechos. Es probable que el magnate, el expresidente y el jeque se conviertan en temas recurrentes mientras se avecina una candidatura presidencial de Hillary.

Dick Morris es comentarista y autor político del New York Post, habiendo sigo previamente consejero del presidente Clinton.

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