Economía y Sociedad, Política

Los fondos salen de compras en EEUU

Los fondos soberanos de inversión, son los que contribuyen al salvataje de los bancos americanos.

Ramon Lanus; Gabriel Sanchez Zinny

La controversia que se inició en el 2006 por la concesión de la gestión de los puertos de New York a la empresa Dubai Ports World ha quedado deslucida en comparación con recientes y resonantes inyecciones de capital de los Fondos Soberanos de Inversión. Estos fondos, conformados por el superávit en el ahorro de los países en desarrollo, principalmente con reservas de petróleo, han contribuido al salvataje financiero de varios bancos americanos afectados por la crisis de las hipotecas, pero también han puesto en alerta a Washington.


 


Los últimos días de diciembre Morgan Stanley anunciaba que “China Investment” concretaba una inyección de capital por US$5000 millones de dólares para quedarse con el 9.9% de las acciones. En octubre de 2007 Bear Stearns vendió una participación de 6% de su propio capital a Citic Securities, también controlada por el gobierno chino, por 1000 millones de dólares. Recientemente “Singapore Investment Corporation“, realizaba una capitalización de más de US$17000  millones en el banco suizo UBS. A su vez, el fondo de Abu Dhabi uno de los seis Emiratos Árabes Unidos, capitalizaba más de US$7000 millones en el Citibank.


 


La participación accionaria de los países del golfo pérsico en íconos americanos como los ya mencionados o Nasdaq Stock Market, Blackstone Group y MGM Mirage ha dejado de sorprender al mundo, para convertirse en noticia de todos los días. Cálculos realizados por Morgan Stanly estiman que los Fondos Soberanos de Inversión acumulan recursos por 2500 billones de dólares y esperan que superen los US$12000 billones en el 2015.


 


Con los precios internacionales del petróleo a niveles record se espera que la liquidez de estos fondos siga en aumento, al igual que la preocupación que despiertan en la opinión pública de los países desarrollados, que tiene que ver con la falta de transparencia e información respecto a sus activos, estrategias y resultados. A su vez, se suman voces de alerta en referencia a que los fondos estén controlados en su gran mayoría por países con sistemas de gobierno no democráticos, generando dudas respecto a si tienen objetivos  puramente empresariales, o mas bien geopolíticos y de política exterior.


 


Esto ha llevado a que en los Estados Unidos y en diversos países de Europa se haya generado un creciente proteccionismo y recelo frente a este tipo de inversiones. Stephen Jen, de Morgan Stanley, manifestó este año que el “proteccionismo financiero” es el gran peligro que acecha a la globalización, aún más que el proteccionismo comercial. No representa un caso aislado la opinión del Senador Evan Bayh quien, haciendo referencia a cómo los gobiernos persiguen sus agendas políticas a través de estas inversiones, dijo que “la definición de los intereses nacionales es mucho más amplia de lo que solía ser… …un ejemplo es el gobierno chino, que va por el mundo comprando activos estratégicos para su competitividad y supervivencia de largo plazo.” Sin embargo, para algunos, como señalaba hace poco Michael Gordon de Fidelity International en un artículo del Financial Times, es positivo contar con inversiones de fondos soberanos ya que proveen mayor estabilidad y visión de largo plazo que los fondos de capital de riesgo.


 


En cuanto a las críticas por su falta de transparencia y para prevenir reacciones negativas, algunos fondos se han adelantado y han difundido aquellos sectores en los que invertirán, dejando de lado los considerados activos estratégicos, como energía o seguridad. El mejor ejemplo en la materia es Noruega, que con su Fondo de Pensiones –Global–, da la nota ofreciendo libre acceso a toda la información detallada de las actividades del fondo, y cuenta con políticas claras y transparentes respecto a cada una de sus decisiones de inversión.


 


La inestabilidad económica y crisis financiera de los principales bancos de los Estados Unidos genera un doble efecto en la actitud frente a los fondos soberanos de inversión. Por un lado, incrementa la sensibilidad política que genera este tipo de compras, pero a su vez aumenta el interés de los accionistas por captar inyecciones frescas de capital que precisan con tanta urgencia. Ante el creciente riesgo de recesión en Estados Unidos, el pragmatismo empresario esta primando sobre la política, esta por verse si se mantiene a mediano plazo.


 


 


Ramon Lanus, Georgetown Public Policy Institute


Gabriel Sanchez-Zinny, DutkoWorldwide


 



 

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