“No se confunda. En opinión de Chirac y Villepin, el desempleo es la batalla del gobierno. De nadie más. Antes de que intervinieran, no había nada que se pudiera hacer eficazmente, por supuesto. Ellos no creen en el mercado, son firmemente anti-libre comercio”.
Políticas Públicas
“Desde mi nominación, me encuentro en una lucha encarnizada contra el desempleo, que es EL mal de nuestro país. Pero este mal no es irreparable si los empleos que buscamos los buscamos donde puedan encontrarse. Ese es el motivo por el que, ya sea usted el gerente de una compañía o esté buscando empleo, le ofrezco las herramientas para encontrar trabajo adaptadas a cada una de sus necesidades, para que juntos podamos desplazarnos hacia una sociedad más justa y social que ofrece oportunidades para todos”.
Esas son las palabras del Primer Ministro francés Dominique de Villepin, que el 1 de septiembre declaró “una guerra” contra el desempleo. Su cita proviene de la página de una nueva web gubernamental que está en primera línea de esta guerra social (y ahora todos sabemos bien que sabe declarar la guerra…)
Debe decirse que, hace 100 años, el Presidente francés Jacques Chirac y Villepin descubrieron algo que todo el pueblo francés ya sabía: el desempleo es un problema y debe solucionarse. Entonces, en un anuncio surrealista, Villepin declaró este problema una emergencia.
Así que salieron con ideas surrealistas para afrontarlo. No había empleos, así que el estado los proporcionaría. Si no tiene dinero para contratar, el estado le subvencionará. No sabe cómo proceder, el estado le asesorará. Así es como trata con lo que puede que sea la presentación más moderna nunca vista de una ideología completamente arcaica: una página web que promueve la intervención del estado y llama a una “Batalla por el empleo” (“Bataille pour l´emploi“).
No se confunda. En opinión de Chirac y Villepin, el desempleo es la batalla del gobierno. De nadie más. Antes de que intervinieran, no había nada que se pudiera hacer eficazmente, por supuesto. Ellos no creen en el mercado, son firmemente anti-libre comercio, profundamente anclados en el colectivismo, así que tienen que solucionar el problema por sí solos. Lo mismo que afirma una frase de su página web, escrita de puño y letra de Villepin: “En esta batalla, cuento con usted”. No es el estado el que crea un contexto favorable y amistoso para que las compañías contraten, son las compañías las que crean un contexto favorable para ayudar al estado a reducir el paro. Villepin no busca el crecimiento económico, sino lo que llama “el crecimiento social” — en otras palabras, un estado en creciente expansión. Las cosas están al revés en Francia.
En la página central de esta web, hay dos enormes cuadrados: el verde es para los que buscan empleo, el violeta para los gerentes de compañías. Se les dirá por parte del gobierno todo lo que necesitan saber para encontrar empleo o contratar personas. ¿Deberíamos asumir entonces que los parados y los empresarios son imbéciles que no saben cómo funcionar?
Por fin, los siete tipos de contrato que ha creado el estado aparecen enumerados en una página: Contrato de Nueva Contratación, Contrato de Profesionalización, Contrato de Gente Joven en Compañías, Contrato de Iniciativa de Empleo, Contrato para el Futuro, Contrato de Inserción, Contrato de Aprendizaje. No olvide por supuesto los empleos ofrecidos en la administración, el tipo clásico y normalmente el más popular.
Otras medidas incluyen: una bonificación de empleo que se da a 8,8 millones de personas a las que se pagará mensualmente y se transformará en un pago adicional para salarios bajos; costará un billón de euros en los dos próximos años. Después está la bonificación para la reanudación del empleo, que supone hasta 1000 € que prestarán a todos los beneficiarios de la asistencia gubernamental, junto con un pago anual de 150 € para animarlos a trabajar. Esto implica a cerca de 6 millones de personas.
Pero aún así, todo esto es inútil para reducir el desempleo. No es la falta de acción, sino la simple estructura de la economía francesa la que es responsable de la elevada tasa de paro. De hecho, lo que Chirac y Villepin parecen olvidar es que si la tasa de desempleo ronda ahora el 10% y no ha bajado del 8% en los veinte últimos años, es porque se trata de un desempleo estructural, es decir, la tasa inferior posible cuando la economía es fuerte, que se estima en Francia del 9% por la OECD. Esto es suficiente para demostrar que una economía estatista no funciona.
Así que todo es mucho ruido y pocas nueces. Las viejas soluciones colectivistas para los problemas antiguos acaban en el mismo fracaso: Francia queda atascada una vez más. Pero lo único nuevo es que al menos ahora, Villepin tiene su propia guerra.
Sylvain Charat es directora de estudios políticos de la institución francesa Eurolib Network
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