Economía y Sociedad, Europa

¿Hay una burbuja de emprendedores en España?

La escasa oferta de trabajo asalariado y las elevadas cifras de desempleo que aglutina nuestro país han llevado a muchos españoles a aventurarse en proyectos de emprendiduría, pero, ¿Está preparado el país para dar cobijo a tantos nuevos negocios?

La necesidad de subsistencia es uno de los principales motivos que llevan a los emprendedores a empezar un nuevo negocio. Pero, ¿Es esta forma de levantar la economía? ¿Los negocios surgen por vocación o por necesidad? Estos interrogantes son consecuencia de la  eterna crisis que atraviesa el país y la frustación que genera la falta de empleo y la necesidad de buscar otra alternativa laboral.

Un alto porcentaje de empresas creadas mueren antes de alcanzar los cinco años de vida. El nivel de endeudamiento que estos nuevos empresarios alcanzan, les sitúa de nuevo en la cuerda floja, si tras depositar altas expectativas en el negocio, éste no sale como se esperaba. “Siempre que se empieza una aventura empresarial se tiene cierto miedo a que no salga como deseamos, que finalmente no se consigan los objetivos y acabe convirtiéndose en un problema, pero siempre hay que estar seguro de uno mismo, al fin y al cabo el que no arriesga no gana” afirma Mª Victoria Blázquez, esta empresaria y emprendedora acaba de abrir la franquicia nº 32 de Aromas artesanales en Madrid.  Como Mª Victoria, son muchos los que deciden invertir en negocios franquiciados “Estuve en Expofranquicia en abril de este año y en todos los casos nos dijeron que se había incrementado el número  de gente que buscaba una franquicia como autoempleo” afirma.

 Nervios, ilusión, esperanza, miedo al fracaso son algunos de los sentimientos que experimentan estos emprendedores pero cuando poco a poco van viendo resultados y beneficios la cosa cambia, “Se siente una enorme satisfacción cuando ves que las ideas que plasmas, gustan a la gente, esto es lo más gratificante”, afirma una joven diseñadora de moda, creadora de la marca Chic & Sweet, una firma española que ha lanzado su primera línea de camisetas inspiradas en mascotas.

Uno de los diseños de la  firma española.

S.M no puede dar su nombre porque además de iniciarse en una aventura empresarial en el mundo de la moda, mantiene su puesto de trabajo y no quiere que le afecte. Como la creadora de Chic & Sweet hay muchos otros, que viendo la precariedad y la inestabilidad laboral, deciden probar suerte, pero de forma segura, sin correr demasiados riesgos porque los comienzos siempre son duros, “Este mundo, el de la moda siempre hay miedo al fracaso, un día estas arriba y otro abajo, pero siempre hay que saber levantarse y seguir trabajando” confirma S.M.

 
 
España y su economía: fuente de problemas
 
Según el último informe 2013 elaborado por GEM España(Global Entreperneurship Monitor) Esta característica empobrece en conjunto la actividad emprendedora porque el emprendimiento derivado de la necesidad no tiene las características de “calidad” que se asocian a la creación de empresas “competitivas”.

Aunque España sigue situándose por debajo de la media europea, se ha experimentado, según este informe, un aumento de negocios de reciente creación, en cambio la perpetuación en el tiempo de negocios relativamente nuevos no ha sido efectiva, lo que produce un efecto negativo en global respecto a 2011. “No sé si existe una burbuja de emprendedores, es posible que sí. Lo único realmente claro es que la gente está buscando de todas las formas posibles conseguir salir adelante en esta actual crisis” reconoce Mª Victoria.

Esta situación unida a las trabas económicas con las que se encuentran los futuros emprendedores dificulta la actividad emprendedora. Otros países, como Reino Unido ofrece mayores ventajas para aquellos que se lancen al emprendimiento, y se constituyan como autónomos hay dos diferencias básicas pero bastante significativas respecto a España: No existe el Impuesto de Actividades Económicas y no hay obligación de registrarse como proveedor de IVA, a no ser que se supere un umbral de ingresos a partir del cual sí que es obligatorio registrarse.

Aunque los primeros pasos se han dado con la aprobación de la Ley de Emprendedores, desde el GEM se han descubierto algunas aspectos negativos que esta nueva ley contiene: su complejidad, la escasa atención a la financiación, y el escaso trato de las responsabilidades del empresario. Como afirma la diseñadora de Chic & Sweet  “no se facilitan las cosas, ni ayudas ni la nueva ley, cuando llamas a las puertas, te las encuentras todas cerradas, no he recibido ninguna ayuda del estado y nadie de mi familia se dedica a este sector, por eso llevo tiempo ahorrando con muchísima ilusión  y gracias a ello he podido patentar la marca y poder comprar los materiales necesarios q han hecho posible la elaboración de esta primera colección de Chic & Sweet”.  Al final todo se reduce a la soledad del que comienza.

A pesar de los fallos, en su conjunto se trata de una ley para favorecer estas actividades, impulsarlas y provocar un cambio de mentalidad en la sociedad española.  Este último punto, ocupa el lado positivo de la burbuja de emprendimiento que se experimenta en España , pero la excesiva individualización a la que se alienta desde las diferentes plataformas provocan el individualismo empresarial, y al final todo se resume a un ¡sálvese quien pueda!.

 Para lograr una evolución del sistema financiero español  hará falta mucho más que crear incubadoras,  al fin y al cabo potenciar y alentar el autoempleo desde las instituciones  careciendo de una base sólida financiera y empresarial puede ser peligroso.

Los protagonistas: emprendedores 

El perfil del emprendedor actual ha variado mucho en los últimos años. Pero, ¿emprendedor  y empresario es lo mismo?  En este punto, la palabra empresario no se suele utilizar para denominar en definitiva a la persona que desarrolla un nuevo negocio: “Aunque ambas palabras tienen connotaciones comunes, existen diferencias entre ambos términos; emprendedor es una persona proactiva, que tiene iniciativa para comenzar un proyecto aún con sus dificultades, sin embargo, un empresario no tiene por qué ser emprendedor” puntualiza Mª Victoria.

Lo cierto es que el emprendedor tiene que “ganarse” llegar a ser denominado empresario. La creadora de Chic & Sweet apostilla: “Desgraciadamente nos encontramos con gente con grandes ideas e ilusiones pero por falta de financiación y oportunidades no se puede demostrar la valía”  Lo que está claro es que para conseguir ese apelativo deben llevar tiempo a bordo del negocio. “A corto plazo mi principal objetivo es dar a conocer la firma Chic& Sweet, son diseños originales, con tejidos de calidad, que no se ven en la calle y q te los puedes poner en cualquier momento” concluye.

                     Imagen de la tienda que dirige Mª Victoria.

Las Franquicias como alternativa
 

Son otra de las opciones que se abren para el emprendedor. Una de estas franquicias es Aromas Artesanales, una empresa que surgió de la mano de jóvenes emprendedores que vieron la oportunidad de expandir el negocio franquiciandolo. En los últimos meses se ha producido un ‘boom’ de tiendas especializadas en cosmética, maquillaje y perfumería `low cost` pero con sello made in Spain y sin restar calidad a los productos basados en aromas artesanales y producidos en Consuegra, Toledo.

Aquellos que apuestan por invertir capital en franquicias debe reunir una serie de requisitos que la firma les exige para aceptarles en el negocio. Mª Victoria Blázquez decidió formar parte de esta red de tiendas por dos motivos: “El negocio surgió un poco por necesidad, pero tambien por vocación, encontrar la forma de reportar dinero a la economía familiar, además yo había trabajado en una parafarmacia donde había productos de similares características” afirma.
 

A pesar de tener que formarse para un modelo de negocio que hasta entonces era desconocido para ella, se mantiene cauta y espera a corto plazo “conseguir una estabilidad de ingresos” que le permita afrontar el proyecto con “mayor seguridad”.

En definitiva, si hay burbuja o no, lo sabremos cuando estalle, en un país en el que se tiende a negar las realidades hasta puntos insospechados. Pase lo que pase que  los emprendedores no sean los que paguen los platos rotos.

 

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