“Lo que solía llamarse “estado del bienestar” ha sido rebautizado últimamente como “el modelo europeo”. Esta inteligente maniobra lingüística pretende destacar que es el polo opuesto al “modelo anglosajón” o peor aún, al “modelo americano”. Por lo tanto, a los buenos europeos les gustará tanto como les desagradan los ingleses o los americanos”.
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