“Casi todas las universidades están comenzando a competir globalmente en talento y dinero. Están hambrientas de estos estudiantes, que a menudo son lo mejor que el mundo tiene que ofrecer y que les traen más dinero del que los gobiernos de presupuesto ajustado están dispuestos a proporcionar. Para atraerlos, las universidades van a tener que disponer del mejor claustro del mundo y ser más sensibles a lo que requieran los estudiantes.”
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