“La ilusión populista está pasando la factura a la Democracia ecuatoriana. Los presidentes siempre han llegado con un discurso populista, prometiendo “redistribución de riqueza” y nunca “creación de riqueza”; es decir, nunca entendieron que primero se produce y luego se consume. Al estar imposibilitados en aliviar la pobreza, pues sus políticas más bien la crean, la población se siente traicionada y exige el cambio.”
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