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La desesperación de los Kirchner

“…Los Kirchner, conscientes de que pueden perder la mayoría en el congreso, han recurrido escandaloso empleo de la publicidad oficial con fines proselitistas. Sólo durante el 2008, el gobierno federal argentino gastó 125 millones de dólares en avisos del Estado…”

El estallido K

¿Así que si la ciudadanía argentina decide libremente cambiar de gobernantes viene el “caos”, la “crisis”, la “explosión”, el “estallido”, la “inestabilidad institucional” y la “parálisis”? Pero, ¿la democracia no consiste precisamente en eso? ¿No se trata del “gobierno del pueblo”?

Nuevo santo y seña

Ahora, dicen, no hay más comunistas, socialistas, montoneros, tupamaros, guevaristas, sandinistas, capitalistas, imperialistas, liberales, conservadores, socialdemócratas o, simplemente, izquierdistas y derechistas. Ahora el nuevo santo y seña es tan abarcador como inservible para definir a quienes lo enarbolan: ahora son todos “progresistas”.

El resabio es Cuba

¿Qué es más importante para el señor Insulza? ¿El “resabio” y la “anomalía” que supone el embargo norteamericano —inútil y condenable, ciertamente— o el “resabio” y la “anomalía” de que desde hace medio siglo 10 millones de cubanos vivan bajo el yugo de una tiranía que les niega su libertad?

El riesgo uruguayo

No hay nada más decisivo para el futuro del Uruguay que las internas del Frente Amplio. ¿Por qué? Porque en esa elección está, o puede estar, la gran noticia.

Ya hubo fraude en Venezuela

Cuando hay elecciones en cualquier país, la posibilidad de que se produzca un fraude siempre está latente. La noción popular de “fraude” casi se limita únicamente a la estafa burda, esa que se produce cuando en las mesas electorales se cuentan unos votos y se queman otros, o cuando se sustituyen las urnas auténticas por otras ya “preparadas” con el resultado que favorece a los que perpetran el fraude.

La perversión populista

El populismo en la región no es algo nuevo. Populista fue Perón en Argentina y populista fue Vargas en Brasil. El problema es que el neo populismo no ha cambiado su esencia pero sí su rostro

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