Una revolución educativa basada en la calidad y en la igualdad de oportunidades es imprescindible.
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Sábado, 10 de octubre 2026
Una revolución educativa basada en la calidad y en la igualdad de oportunidades es imprescindible.
El sólo poner en marcha el país no garantiza que muchos beneficiarios puedan reinsertarse en la sociedad productiva, dada su carencia del capital humano necesario para ello. Ese es el eslabón que nos falta construir.
“No se olviden de los pobres”, ha sido el pedido del papa Francisco a los líderes mundiales reunidos en Davos. ¿Cómo llevarlo a nuestra realidad?
En el llamado sistema de educación dual, originario de Alemania, los estudiantes pasan una cantidad importante de tiempo en el lugar de trabajo, aún antes de que se gradúen de la escuela secundaria. Luego, muchos estudiantes ingresan directamente a puestos de trabajo en las empresas en las que realizaron las pasantías.
Muchos beneficiarios no cuentan con capital humano para insertarse exitosamente en la sociedad, por más que se otorguen incentivos fiscales o previsionales a las empresas dispuestas a contratarlos.
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