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Los dictadores y el culto a la personalidad

Los dictadores encuentran tiempo para construir sus propios pedestales, tallar sus estatuas y cincelar sus biografías con la misma energía y convicción con la que creen que modelan la historia. Son iconoclastas para hacer adorar a sus propias imágenes; derogan viejos cultos para instaurar el culto a sí mismos.

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