Es Belice el ejemplo que los británicos tienen en la cabeza cuando piensan en Gibraltar. Es decir, la situación de un territorio colonial en donde la lenta y persistente acción de la potencia administradora aliada a la desidia, la incapacidad o la torpeza del país que detentaba la propiedad originaria del lugar termina por convertir la independencia del enclave en ocurrencia inevitable.
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