Eagleton embiste sarcásticamente contra las tendencias “políticamente correctas” de la nueva izquierda, a la que saca los colores por abanderar cruzadas artificiosas y etéreas –el género, la diversidad, e incluso, podríamos decir, el ateísmo– que preocupan a la clase acomodada y culta.
// MÁS DEL AUTOR



