Cuando se conoció la noticia del complot iraní para asesinar al embajador saudí en Estados Unidos Adel al-Jubeir, muchos reaccionaron con escepticismo. Para algunos observadores occidentales, el hecho de que un régimen islámico cooperase con traficantes mexicanos de drogas, y la naturaleza aparentemente torpe de la operación entera, arrojan dudas sobre la validez de las denuncias de la administración Obama.
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