Las independencias hispanoamericanas, en cambio, pusieron su énfasis en el origen del poder…
// MÁS DEL AUTOR
Sábado, 11 de abril 2026
Las independencias hispanoamericanas, en cambio, pusieron su énfasis en el origen del poder…
“…James Bryce definía a los partidos políticos estadounidenses como el vapor que mueve a las máquinas. Sin esta energía, todo el sistema institucional carecía de sentido…”
Aún no acaban los festejos por el histórico triunfo electoral del candidato demócrata a la presidencia de los Estados Unidos, Barack Obama, cuando comienzan a surgir los interrogantes de lo que su mandato en el período 2009-2013 podría llegar a significar para los ciudadanos de América latina.
Los argentinos hemos vuelto a sentir el repiqueteo de las cacerolas, nuevamente en repudio a un discurso presidencial. Desde hace algunos años, el centro de los debates políticos se ha venido trasladando a las calles y rutas.
Tras un período breve en el que Raúl Castro actuó como Regente, finalmente se hizo cargo del poder por el voto unánime de un parlamento que no delibera y actúa bajo el mandato del Partido Comunista.
En el 2008, los bolivianos deberán asistir a las urnas para ratificar o rechazar el nuevo texto constitucional y la continuidad de Evo Morales como presidente de la República. Sabor amargo es el que deja esta conflictiva reforma constitucional, en la que se expande el poder que tiene el Estado en detrimento de los ciudadanos y en el que fortalece un sistema centralista y paternalista.
La iniciativa privada y el mercado libre no están reñidos con la creación de más y mejores oportunidades para todos, elevando la calidad de vida de los más necesitados.
Poco y nada duró el clima de concordia entre el presidente Evo Morales y las fuerzas opositoras, porque ha vuelto a reinar el ambiente de enfrentamiento en Bolivia. El escenario es, nuevamente, la Asamblea constituyente, en donde ahora la disputa es en torno a la ubicación de la capital de la República.
Vivimos tiempos en los que todo se cuestiona, y así aparecen espejismos en los que la mente se confunde, creyendo vislumbrar un oasis donde, en realidad, no hay más que desierto.
En su última campaña presidencial, Hugo Chávez exhibió su reciente descubrimiento del “socialismo del siglo XXI”, su novedosa concepción del marxismo. Y para demostrar su giro ideológico acuñó el slogan “rojo rojito”, usando también una camisa de ese color en forma casi permanente.
// MÁS DEL AUTOR