Nadie se opone a que un extranjero sea el entrenador de la Selección, pues no existe un equivalente local de la misma calidad y porque efectivamente ha desarrollado un buen trabajo. No porque la selección es de los ecuatorianos, debe necesariamente estar administrada por ecuatorianos, podemos simplemente gozar de los beneficios que quizá de otra manera no obtendríamos.
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