Con relación a los presupuestos, las previsiones de recaudación del impuesto de sociedades y los incrementos en el impuesto sobre la renta que se pretenden con los nuevos presupuestos, acabarán repercutiendo en la clase media. También se va a penalizar el ahorro con la reducción de las aportaciones individuales a los planes de pensiones. En vez de destinarse los Fondos procedentes de la Unión Europea a una trasformación profunda de las bases de la economía española, potenciando la formación para el empleo y la productividad, se van a dedicar a alimentar las obsesiones de una política volcada en el gasto social con un claro tinte electoralista, con los jóvenes, los pensionistas y los funcionarios en el punto de mira.
Una muestra es el bono cultural que se regalará a los jóvenes al cumplir los 18 años, la edad en la que comienzan a votar, o las ayudas para el alquiler de vivienda. Mientras los organismos internacionales rebajan las expectativas de crecimiento económico para España, con estos presupuestos Sánchez desaprovecha una oportunidad para reformar en profundidad las bases de nuestra economía y liberarla de sus lastres endémicos.
