Una buena continuación de “El origen del planeta de los simios”, con temas de fondo que le dan entidad dramática.
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Viernes, 09 de octubre 2026

Una buena continuación de “El origen del planeta de los simios”, con temas de fondo que le dan entidad dramática.

Director: Matthew Reeves
El mundo ha cambiado mucho desde que hace diez años un grupo numerosos de simios genéticamente evolucionados se escaparan de un laboratorio de San Francisco. Mientras los monos, dirigidos por el inteligente y pacífico César, han establecido una pujante colonia en un bosque cercano, un devastador virus atribuido a ellos ha diezmado la humanidad y ha provocado cruentas guerras, de modo que en San Francisco solo sobreviven unos pocos miles de personas en condiciones penosas. Cierto día un grupo de humanos tiene un desafortunado encuentro casual con un grupo de simios; César intenta calmar a los simios, y Malcolm (Jason Clarke), a los humanos. Pero, dentro de cada comunidad, algunos alientan la desconfianza, y claman incluso por exterminar o al menos someter a la otra especie. La guerra parece inevitable.
El neoyorquino Matthew Reeves (Mi desconocido amigo, Monstruoso, Déjame entrar) lleva a buen puerto esta estupenda fábula, que da continuidad a uno de los éxitos sorpresa de hace tres años: El origen del planeta de los simios, de Ruppert Wyatt, notable precuela de la vieja saga de películas inspiradas en la novela del francés Pierre Boulle. Una serie muy popular, que inició en 1968 El planeta de los simios, de Franklin J. Schaffner, y siguió en Regreso al planeta de los simios (1970), Huida del planeta de los simios (1971), La rebelión de los simios (1972), La conquista del planeta de los simios (1973)… Esta nueva entrega desarrolla los dramas paralelos de las dos familias protagonistas —una humana y otra simiesca— con unas vigorosas interpretaciones y unas apabullantes animaciones digitales, que garantizan numerosas secuencias de gran intensidad emocional, y dan entidad moral a las secuencias de violencia entre especies.
De nuevo brilla el trabajo vocal y gestual del actor Andy Serkis en su caracterización del simio César mediante animación por captura de movimiento. Le acompaña una atractiva galería de personajes simiescos y humanos que afrontan muchas de las grandes cuestiones vitales –la familia, el respeto mutuo, la ley natural, la paz…– con realismo pero sin fatalismos nihilistas, con cierto optimismo pero sin ingenuidades buenistas ni ecologismos radicales, con una rica y nada maniquea visión de la naturaleza humana, de sus grandezas y miserias.
Breves notas sobre algunas películas que se estrenan el 18 de julio
Corazón de León
Director y guionista: Marcos Carnevale. Intérpretes: Guillermo Francella, Julieta Díaz, Jorgelina Aruzzi, Nora Cárpena, Mauricio Dayub, Nicolás Francella, María Nela Sinisterra. 110 min. Jóvenes-adultos.
El amor no solo tiene que salvar las diferencias de carácter, edad, profesión o cultura. En el caso de Ivana y León, tiene que salvar la barrera de la altura. Se conocieron por teléfono. Ivana es abogada. León es arquitecto, tiene labia y una personalidad arrolladora; el problema es que mide menos de metro y medio. Y eso por el móvil no se nota, pero en la vida real sí. La premisa de esta película argentina es básica pero eficaz, entre otras cosas porque, a partir del tema de la altura, la película critica la excesiva importancia que le da nuestra sociedad a la imagen. Es una película agradable, que se ve con gusto y funciona muy bien en su fórmula de comedia romántica con moraleja.
Marsella
Directora: Belén Macías. Guion: Belén Macías, Verónica Fernández, Aitor Gabilondo. Intérpretes: Goya Toledo, María León, Eduard Fernández, Àlex Monner, Rachel Lascar. 90 min. Adultos.
Belén Macías rueda un melodrama bastante convencional centrado en la lucha de dos mujeres por la custodia de una niña. La película, que funciona bien en algunos tramos, tiene varias dificultades casi insalvables: por una parte, su escasa originalidad, su recurso a lugares comunes y algunos puntos de giro que rozan el culebrón. Por otra parte, aunque el reparto cumple (en especial los casi siempre solventes Eduard Fernández y Goya Toledo) y María León es un valor seguro, cuesta separar su interpretación de la reciente Carmina y amén: quizás porque los personajes de las dos películas comparten algunos rasgos o quizás porque la propia expresividad de la actriz la limita un poco.
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