Nigeria, Rusia y Venezuela nos demuestran que han ido reduciendo su producción petrolífera no porque escasee el crudo sino porque falta inversión
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Viernes, 09 de octubre 2026

Nigeria, Rusia y Venezuela nos demuestran que han ido reduciendo su producción petrolífera no porque escasee el crudo sino porque falta inversión
Ana Ciuti
El precio del crudo se ha incrementado en 50 dólares en comparación con el mismo mes del año pasado. El barril ha llegado hoy llegó ayer al máximo histórico de 115 dólares. Desde que el llamado oro negro comenzó la escalada sin precedentes en su valor, muchos analistas pronostican “el fin del petróleo”. Con esta apocalíptica frase, organizaciones como Earth Policy Institute o World Watch afirman que las reservas de crudo en el mundo disminuyen mientras la población crece a un ritmo acelerado.
Y la realidad podría darles la razón, ya que, según el Financial Times, las empresas rusas han extraído este año menos petróleo que el anterior (algo que no sucedía en décadas), Nigeria se podría ver obligada a reducir su producción en un tercio de aquí a 2015 y Venezuela también estaría en situación de bajar el ritmo exportador en los próximos años.
Sin embargo, las causas que han motivado que tres de los mayores exportadores de petróleo del mundo produzcan menos no están relacionadas con su escasez sino con la falta de inversión. ¿Pero cómo es posible que la materia prima más cara del planeta no tenga quien quiera comercializarla?
Los motivos son diversos pero están muy relacionados. En Nigeria son las empresas extranjeras las que han provocado el descenso en la producción al decir que no están dispuestas a asumir más incumplimientos por parte de las corporaciones públicas con las que les obligaron a establecer alianzas. Rusia, por su lado, ha excluido a la mayor parte de las multinacionales extranjeras (y a las nacionales que no tienen conexiones con el Kremlin) de los concursos por las licencias de explotación de los pozos, y, finalmente, Venezuela ha incrementado en un 50 por ciento el impuesto que deben pagar las empresas de hidrocarburos por sus beneficios extraordinarios.
Como puede observarse, el crudo no sube necesariamente por su escasez (al menos en la actualidad), sino por una combinación de subida de tasas, restricción a la competencia extranjera, incumplimientos de contratos por parte de la Administración Pública y, naturalmente, un decidido interés en mantener los precios altos a costa de todos los consumidores y de sus propios ciudadanos.
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