Diario Exterior fue invitado a participar en un evento internacional en Caracas y fuimos testigos de las barbaridades y los abusos a los que se enfrentan, día a día los venezolanos que viven en esta ciudad; son dos palabras muy fuertes pero las más indicadas que encontramos, después de pasar unos días en este inhóspita lugar.
REPORTAJES DEL DIARIO EXTERIOR
Venezuela sorprende desde el momento que una persona llega al aeropuerto internacional de Caracas. Antes de atravesar las oficinas de migraciones, una enorme foto del presidente Hugo Chávez le da la bienvenida al país, bajo la leyenda: “Por fin Venezuela es libre”… uno se queda pensando: ¿De qué se habrán liberado los venezolanos? Dicen que las personas que más información tienen sobre la realidad general de un país son los taxistas. Cuando a uno de ellos le pregunté, ¿cómo está este país con Chávez?, él me contestó: “arruinado”, y a continuación me dio una lección de economía, o de sentido común, si se prefiere: “Chávez lo único que logra es fomentar cada vez más al sector privado”, mientras me explicaba cómo los servicios públicos que brinda el estado son tan deficientes que la gente sin recursos se las ingenia para conseguir dinero e intentar satisfacer sus necesidades básicas en las empresas privadas.
Según el taxista, “Chávez hasta que no nacionalice todo, no va a parar, porque es la única manera que tiene de que utilicemos el servicio público, por obligación, porque no quede otra opción”. Pasamos por delante de una edificación muy grande e imponente, con algunas curiosidades: ropa colgando, descuidada, y un cartel enorme que dice Hotel ALBA. El buen hombre me explica que hoy es una gran pensión para alojamiento de ciudadanos
cubanos, y antes de ser expropiada sutilmente por el gobierno de Hugo Chávez, era el famoso Hotel Hilton. Las expropiaciones son moneda corriente en este país. Las últimas las viene sufriendo Argentina, pero a la Presidenta Cristina Fernández, poco parece importarle que un gobierno atenté contra los capitales privados de nacionalidad Argentina.
La sociedad esta dividida y crece la tensión
La gente de Primero Justicia, partido opositor al oficialismo, llevo a Diario Exterior a un enfrentamiento entre chavistas y la oposición, la expropiación de nuevo era el problema: estaban plantados (como dicen aquí) por conseguir quedarse cada grupo con un mismo edificio, una imponente mansión, a la cuál unos la quieren para instalar una universidad bolivariana y otros para que funcione una fundación, donde se dictarán una serie de cursos de formación. Los primeros quieren un centro de adoctrinamiento marxista (esto dicho por los propios manifestantes), los segundos pretenden a través de la cultura integrar y crear identidad. Dicho de distintas maneras, pero el objetivo es el mismo: captar gente para uno u otro partido. El enfrentamiento duró más de cuatro horas, dos grupos de gente, y dos grupos de policías (las fuerzas de seguridad también están divididas). El odio que se tienen entre unos y otros es sorprendente, la lucha racista está definitivamente instalada en el país, Chávez ha logrado desintegrar a sus ciudadanos y oponerlos. Los venezolanos están jugando un juego de suma 0, si ganan unos, pierden los otros, ambos nunca. “La lucha es diaria, es desgastante, salimos de nuestras casas a trabajar y no sabemos si volvemos, avanzamos a paso muy lento, cada vez que pretendemos hacer algo, nos encontramos con miles de trabas, como esta”. Estas son palabras de una funcionaria de la Secretaría de Cultura del municipio de Sucre (hoy en manos de la oposición). Mientras me va contando, señala al comando bolivariano atrincherado en la puerta de la casa que ellos pretenden transformar en una fundación. Otra vez encuentro una coincidencia entre chavistas y oposición: el activismo político como trabajo. Pero existe una diferencia en caso de los partidarios de Chávez, estos reciben una determinada suma al asistir a estas citas de lucha cotidiana, otros son obligados, y si no asisten al otro día pueden perder sus puestos de trabajoRealicé la misma tarea con una mujer chavistas, le pregunté la versión de los hechos, me sorprendió su respuesta y la organización que tienen, el alto nivel de adoctrinamiento. Desde un análisis subjetivo, los partidarios por Chávez son absolutamente racionales, si usted es pobre y alguien viene a regalarle algo, es muy difícil decir que no. Una mujer de nombre Violeta Gonzales, vocera del partido, mientras me hablaba de Chávez, se refería a él como si fuese su padre. Me contó como funcionan. Según ella, había sido “invitada” a ese lugar para defender los espacios recuperados por la revolución. Aquí es así, el presidente invita, así como a usted lo invitan a una fiesta, a una reunión, en Venezuela el gobierno lo “invita” a formar parte de un enfrentamiento e ir a defender los valores de la revolución. Violeta me comento cómo el gobierno da poder directamente a los más pobres, el gobierno les hace llegar fondos, ella, por ejemplo, es una de las personas que los recibe y los gestionan entre los de su comunidad: “el dinero es para cubrir las necesidades de la gente, para arreglar sus casas, para llevar agua potable, educación”. Al oír mi acento argentino se mostro muy amigable conmigo, y me contó que había pasado las últimas dos semana con una profesora que venía desde Argentina a enseñarles teoría marxista y trokista. Ahora bien, solo con caminar esas calles uno se da cuenta, que esos fondos que reciben directamente los pobres, no están siendo gestionados, ni siquiera llegan al que los necesita, porque la red de corrupción que existe en esa repartija de fondos, atrapa a todos y cada uno de los que participa de esto. Caminar por esas calles me hace definir al Presidente Hugo Chávez como una máquina de generar pobreza, la miseria existe en abundancia por toda Caracas. El analfabetismo está presente en un porcentaje demasiado alto de la población, la pobreza se siente. Chávez transfiere fondos, todo con una sola estrategia: mantener a la gente en la pobreza. La sociedad está quebrada, hablan de lucha de clases, de razas, describen a los blancos como ricos que abusan de la gente. Quienes pertenecen a clases medias altas, asocian directamente a los pobres con la violencia, la delincuencia. La sensación que me deja Caracas es la de la intolerancia total, los venezolanos deberán reconciliarse, abandonar la división porque comparten un país, comparten una vida en sociedad, deberán encontrar la manera de restablecer un orden del que participen todos.
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