Pensamiento y Cultura

Espacio interior: una puerta de entrada para conocer el relato real

El film de Kai Parlange narra la historia real del joven arquitecto mexicano, Bosco Gutierrez, que fue secuestrado y permaneció 276 días en cautiverio.


 Desde hace años circula por las redes el estremecedor relato de un arquitecto mexicano que permaneció 276 días secuestrado. Sepultado en un pequeñísimo zulo donde sus captores le dieron un trato infrahumano, consiguió sobrevivir gracias a su sólidas creencias cristianas, al recuerdo de su familia y a un estricto plan al que se sometió voluntariamente para evitar el anquilosamiento físico y la depresión mental. Cada día, Bosco Gutiérrez, que así se llamaba el protagonista real de la historia, hacía abdominales, leía, realizaba ejercicios de memoria y rezaba. Dieciséis horas diarias de actividad que calculaba a partir de la duración de las casetes con las que le torturaban sus secuestradores.

No es fácil trasladar a la pantalla lo que fue, sobre todo, una increíble proeza mental y que tiene, claramente, una dimensión moralizante. Sin embargo, a pesar de sus limitaciones, de algunas decisiones discutibles (personalmente me sobran muchas de las ensoñaciones) y de la escasez de medios, la película funciona bien gracias a otras decisiones –muy acertadas– del director Kai Parlange. En primer lugar, el cineasta, consciente de que tiene entre sus manos una buena historia, es bastante fiel a la realidad de los hechos. Por otra parte, la puesta en escena –absolutamente minimalista– y el montaje fragmentado dan agilidad a la historia, y la opción –arriesgada– de centrar toda la película en el zulo (con los breves fogonazos escapistas) tiene mucha fuerza para el espectador, que entiende bien cómo debió de sentirse el secuestrado. Por último, la contenida interpretación de Kuno Becker resulta convincente también en su evolución interior a lo largo del secuestro.
 
Habrá muchos que echarán de menos la riqueza y la hondura del testimonio real de Bosco Gutiérrez. La cinta no tiene, ni mucho menos, la profundidad de este testimonio. Son dos productos distintos. Pero sí es una película para un público maduro –por su violencia y algún breve pero explícito apunte sexual–, digna y que puede servir como puerta de entrada para conocer el relato real.

Director: Kai Parlange
Guion: Pierre Favreau, Kai Parlange. 
Intérpretes: Kuno Becker, Ana Serradilla, Gerardo Taracena. 
86 min. 
Jóvenes-Adultos. (VX)


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