Líderes políticos, empresariales y sociales por igual acordarían que la educación es la base del desarrollo económico y el bienestar de sus comunidades y países. Sin embargo, conocemos mucha mas información de los sectores financieros o de consumo masivo, en comparación con los sistemas educativos
En muchos países de América Latina todavía no es posible saber en tiempo real si los estudiantes están en clase, o los maestros han asistido. En algunos casos se tienen datos físicos agregados, generalmente a fin de año, o al finalizar un periodo de varios meses, que poca utilidad tiene para tomar decisiones en tiempo real que tengan un efecto sobre el aprendizaje de los alumnos. A su vez, existe mucho menos acceso a datos sobre el desempeño de los estudiantes durante su día de clases, de cómo afecta su aprendizaje el haberse mudado de casa tres veces en un mes, o si le es más fácil aprender geometría los lunes por la mañana o los viernes por la tarde.
Actualmente las escuelas proveen muy poca devolución a los alumnos y padres sobre el desempeño de los estudiantes, más allá de las tradicionales calificaciones estáticas. Hoy en día las tecnologías disponibles permiten saber en todo momento cómo se está desempeñando un estudiante diariamente así como también el desempeño de los maestros y la gestión de las escuelas. En síntesis, la generación de datos provee información valiosa tanto a educadores como a alumnos sobre sus logros así como también aquellas áreas donde existen más dificultades y por lo tanto desafíos a sobrepasar. Esta información resulta substancial para cualquier tipo de organización y sobre todo para las instituciones educativas a fin de asignar de la mejor forma posible recursos, capital humano, equipos de trabajo y así lograr mejores resultados e impacto.
Como señala Darrell West, director del Centro de Tecnología Innovadora de Brookings Institute “los sistemas educativos basados en data hacen posible el supervisar la enseñanza de los alumnos en tiempo real, y ofrecen retroalimentación sistemática para maestros, alumnos y padres”. De acuerdo al profesor Darrell, existen actualmente más de 16 estados en USA que utilizan técnicas de data-mininig para identificar y ayudar a estudiantes en riesgo de dejar la escuela, basados en situación disciplinaria, cambios en el desempeño escolar, su situación familiar, entre otras. Entre ellos se destaca el caso de Khan Academy que a través de su sitio web (http://www.khanacademy.org) provee a profesores, tutores y maestros diversos recursos como tablas y gráficos para ayudarlos a descifrar lo que cada estudiante sabe y aquellos aspectos en los que tienen dificultades. Al advertir sobre el nuevo y desafiante rol que asumen los profesores como interpretadores de datos, Khan Academy se encuentra continuamente creando nuevas herramientas e instrumentos, como videos y tutoriales, para asistir a los docentes en el entrenamiento de esta nueva capacidad demandada.
No solo los gobiernos están promoviendo la utilización de data en los sistemas educativos, sino que a su vez compañías como WirelessGeneration o Knowton están desarrollando las tecnologías para poder almacenar y procesar esta información y utilizarla a fin de generar impacto en la calidad educativa. Como dice el fundador de Knowton, Mr. Ferreira “en pocas semanas podemos conocer el aprendizaje de un estudiante por cada curso y en cada día”. Sabemos si aprenden mejor matemática por la mañana y si retienen mejor historia en clases de 45 minutos o videos de 10 minutos”.
La utilización de estas tecnologías cambiará los paradigmas de los sistemas educativos, enfocándolos en logros y resultados. El maestro se convertirá mucho más en un guía de su alumnos, un coach para que accedan a los contenidos disponibles. Por potra parte, los sistemas educativos basados en data también generaran mayor participación de los padres que podrán saber, desde cualquier lugar en el que se encuentren, cómo es el desempeño académico de sus hijos así como también aquellas dificultades que estos experimentan. La realidad del aula llegaría a la casa y contribuirá a que los padres estén más involucrados en la educación de sus hijos. Esto ya está pasando en muchos países, desde ASIECO seguiremos promoviendo estas realidades en América Latina.
Ursula Eyherabide, Directora Ejecutiva ASIECO (Asociación Iberoamericana de Educación Combinada www.asieco.org )
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