Me han contado, uno de esos amigos que siempre merecen la confianza, que este fin de semana han visto en Galicia, muy cerca de Alberto Núñez Feijoo y repartiendo manos, entre los que le rodearán, en los próximos cuatro años, a uno de estos que yo denomino como aprovechados
Di que si
Se trata de los pelotas capaces de aprovechar todas las circunstancias, con tal de que, los que van a ocupar, o que ya ocupan los puestos de poder, se acuerden de ellos y los acoplen en alguno de los sillones.
Pues uno de estos, muy conocido entre mi grupo de amigos y compañeros, por otras hazañas, se ha desplazado hasta Galicia en busca de un puesto que no se merece, aunque gracias a sus gestiones en varias ocasiones lo haya conseguido. En demasiadas ocasiones, si tenemos en cuenta su valía. Este hombre, se esforzaba, día tras día, en hacernos creer, a todos los que convivíamos con él, su proximidad con José María Aznar.
La verdad es que, al que más y al que menos, nos importaba poco sus frecuentes encuentros con el entonces presidente del gobierno, en fiestas, comidas, aperitivos…..pero a él le gustaba hacer gala de sus coincidencias con el líder popular.
Cuando llegó el cambio de orientación y Mariano Rajoy se convirtió en el sucesor y candidato a la presidencia, nuestro hombre no dudó en cambiar de objetivo y los encuentros, “fortuitos” con Rajoy se convirtieron en frecuentes. Al menos es lo que él nos hacía ver. Pero Rajoy no ganó las elecciones y todos sus esfuerzos quedaron en nada, porque, además, el triunfó había cambiado de bando. A nuestro aprovechado no le importó. Sus escrúpulos no habían tocado suelo y, sin ningún pudor, se desplazó de Madrid a Lugo para coincidir con Pepe Blanco en una de esas ocasiones en las que, el responsable socialista, se presentó en público en su tierra, para festejar el triunfo electoral.
El aprovechado, frío, descarado y pelota hasta el vómito, se asomó a la ventana del PSOE para negar su anterior identificación y atribuirla, simplemente, al cumplimiento del deber. Sin escrúpulos, sin ética, sin conocimientos apropiados, pero algo consiguió. Y ahora vuelve a la escena.
Estos días se le vuelve a ver en Galicia, rondando a Feijoo, extendiendo la mano para el saludo a conocidos y no conocidos, siempre con un objetivo: el puesto que no se merece, jamás ninguno de estos aprovechados. Pero que seguro alcanzará.
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