Pensamiento y Cultura

Trash. Ladrones de esperanza y otros estrenos

Inspirado en “Slumdog Millionaire”, este melodrama sobre dos chicos de una favela brasileña es bastante convencional, pero funciona


Dos chicos brasileños que sobreviven como pueden en una favela encuentran un día una cartera en el vertedero de basura donde trabajan. Lo que empieza como un golpe de suerte acaba convirtiéndose en una auténtica pesadilla.

Dirigida por Stephen Daldry (Billy Elliot, Las horas), Trash es un melodrama bastante convencional pero funciona. En primer lugar porque, plagiando sin disimulo a Danny Boyle enSlumdog Millionaire, Daldry imprime ritmo a la historia con un montaje ágil, muy pegado a una potente banda sonora que se convierte en un protagonista más de la película. Si a Boyle le funcionó en un suburbio de la India, a mí tiene que funcionarme en una favela, parece que pensó Daldry. Y la verdad es que, sin el toque novedoso de Slumdog, el recurso es eficaz, y lo que en otras circunstancias resultaría de difícil digestión (más de un tercio de la película tiene como único escenario un gran montón de basura), de esta manera se distancia y se hace más llevadero, especialmente para quien busque una cinta comercial (Trash no es Ciudad de Dios).
 
En segundo lugar, el director británico se apoya en un elenco de buenos actores con unos intérpretes jóvenes muy convincentes y naturales a los que acompañan un valor seguro como Martin Sheen –interpretando a un viejo sacerdote–, y la ascendente Rooney Mara, que muestra qué sabio es que un secundario quiera serlo y sepa estar en la sombra para dar luz a los verdaderos protagonistas.
 
Por otra parte, como también ocurría en Slumdog, hay un cierto mensaje moral en el que esta película encuentra su cara y su cruz. Su cara, porque lo que nos cuenta Trash –la miseria material no está reñida con la riqueza moral, y muchas veces las personas más desfavorecidas pueden dar auténticas lecciones– no solo es positivo sino necesario en una sociedad como la actual. Su cruz, porque la manera de recalcar el mensaje, con subrayados enfáticos y un final en fosforito que insiste en lo evidente hasta convertir el fondo argumental en mitin, resulta un poco cargante.
 

Director: Stephen Daldry
Guion: Richard Curtis; basado en la novela de Andy Mulligan. 
Intérpretes: Martin Sheen, Rooney Mara, Wagner Moura, Selton Mello. 
Jóvenes-Adultos. (V)
 

Otros estrenos (28 noviembre 2014)


Fuego

Director: Luis Marías

Guion: Luis Marías. 
Intérpretes: José Coronado, Aida Folch, Leire Berrocal, Gorka Zufiaurre, Montse Mostaza, Jaime Adalid. 
90 min. 
Jóvenes-Adultos. (VS)

Estrenada en el Festival de Gijón, esta película dirigida por Luis Marías tiene como escenario el conflicto terrorista vasco en la actualidad. José Coronado interpreta a un padre devorado interiormente por las consecuencias de un atentado terrorista que acabó con la vida de su mujer y dejó a su hija parapléjica.
 

Fuego es un drama psicológico, duro, complejo y muy bien escrito. Marías refleja un problema poliédrico a través de la cuidada construcción de casi una decena de personajes. Destacan los secundarios Gorka Zufiarre, un actor síndrome de Down con un personaje sumamente emotivo, y Jaime Adalid, en el papel de un inmigrante polaco que ayuda a destensar el dramatismo de la historia. Quizás precisamente lo más flojo de la película sea la interpretación de José Coronado. Ana Sánchez de la Nieta.



Los pingüinos de Madagascar

Director: Simon J. Smith

Animación. 
92 min. 
Todos.

Los pingüinos de Madagascar cuenta el origen del simpático grupo que hizo las delicias de grandes y chicos enMadagascar y sus continuaciones. Tras una divertida presentación del grupo en la Antártida, la cinta hace un salto y nos trae a la época actual, para presentarnos a un supervillano que tendrán que combatir.
 
Los pingüinos de Madagascar son un grupo muy divertido, y se desenvuelven de maravilla en un corto. Desde 2008 tienen su propia serie, pero el largometraje no les favorece demasiado: pierden chispa, se repiten. La primera media hora es deliciosa, ocurrente; después, el guion se limita a acumular situaciones graciosas, tiene unas inevitables caídas de tensión y, aunque siempre divierte, acaba saturando. Fernando Gil-Delgado.

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