“Gobernar es convencer a los ciudadanos con resultados y jamás el culto al caudillo y el Estado espectáculo. Ninguna democracia puede funcionar si existe un solo poder que limita, impide y controla a los demás poderes sin permitirles actuar autónomamente, ya que, como lo desarrolla Platón en La República, si no hay un sistema de equilibrios el hombre tiránico nace del hombre democrático.”
Democracia
COMO LO DECIA Jean Francois Revel, una buena Constitución democrática es la que
puede cumplir la misión que le asignan los textos y, por vía de consecuencia,
ningún poder puede pasar los límites que le fija la Ley sin verse detenido
inmediatamente por infranqueables obstáculos jurídicos y prácticos. En Venezuela
el régimen, cuando le conviene, suspende la vigencia de determinados postulados
de la Carta Magna y los sustituye por un régimen transitorio, que es la
antítesis de la democracia.
Por lo anterior, la famosa lista negra fue
alabada públicamente por el oficialismo, que exigía todo tipo de sanciones para
los ciudadanos que firmaron, pero los héroes de antes comienzan a ser villanos,
después de haber despedido más de 20.000 trabajadores de Pdvsa en una de las
persecuciones más brutales del siglo. Ahora el Ejecutivo, y parte de la opinión
nacional e internacional, empiezan a percatarse de la magnitud de esta cacería y
de los delitos de lesa humanidad cometidos.
SE TRATA DE un inmenso abuso
de derecho, previsto en el artículo 7 del Estatuto de Roma, el cual sanciona la
persecución de un grupo o colectividad con identidad propia fundada en motivos
políticos, lo cual es inaceptable para el derecho internacional; además, y lo
más grave, es que la cacería es generalizada, sistemática y a todos los niveles
de la administración pública y privada.
En esta masiva violación de los
derechos humanos no hay cabos sueltos, es imposible considerarlos como hechos
aislados y forman parte de un plan de represión de la disidencia política, con
el objeto de callarla, amedrentarla y encarcelarla si fuera necesario. De allí
que estén dados los elementos esenciales de los delitos de lesa humanidad, entre
ellos el grupo o colectividad perseguida, plenamente identificada en registros
computarizados que están en manos de funcionarios y activistas altos, medianos y
bajos, consistiendo el daño en un hostigamiento permanente, pérdida de empleo,
dificultades para obtener los instrumentos de identificación ciudadana y ejercer
los derechos constitucionales fundamentales. Todo mediante una práctica
discriminatoria aberrante.
LA LISTA NEGRA se configuró para utilizarla
de manera reiterada e inconstitucionalmente, con dolo, o sea la intención de
perjudicar a los ciudadanos que habían firmado y la voluntad plena de realizar
los excesos ejerciendo el poder conflictivamente, mientras se descuida la lucha
contra la inseguridad y el verdadero arte de gobernar, que consiste en aplicar
cualquier reforma sin dividir a la nación en dos segmentos irreconciliables.
Gobernar es convencer a los ciudadanos con resultados y jamás el culto al
caudillo y el Estado espectáculo. Ninguna democracia puede funcionar si existe
un solo poder que limita, impide y controla a los demás poderes sin permitirles
actuar autónomamente, ya que, como lo desarrolla Platón en La República, si no
hay un sistema de equilibrios el hombre tiránico nace del hombre democrático.
POR SI FUERA POCO, como lo ha dicho Franklin Delano Roosevelt, “la
democracia es el único régimen que no se puede permitir el lujo de fracasar”,
porque ese contrato social implica un acuerdo previo de los ciudadanos para
actuar en un sistema de libertades, a través del cual el Presidente está al
servicio del Estado y no el Estado al servicio del Presidente.
Fuente:
El Universal – Venezuela
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