Los argentinos están siendo engañados con una ilusión cambiaria. Como resultado de la devaluación del dólar, todos son más pobres, sin embargo el gobierno se propone lucrar con el colapso del dólar.
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Viernes, 09 de octubre 2026

Los argentinos están siendo engañados con una ilusión cambiaria. Como resultado de la devaluación del dólar, todos son más pobres, sin embargo el gobierno se propone lucrar con el colapso del dólar.
Pedro Isern
Una persona o economía sufre de ilusión monetaria cuando cree que es más rico porque tiene más billetes en su bolsillo, cuando en realidad es más pobre dado que la inflación ha sido mayor al incremento salarial y, consecuentemente, ha hecho caer sus ingresos reales.
A su vez, la ilusión cambiaria hace creer a una persona o a una economía que no puede haber presiones inflacionarias relevantes cuando el precio del dólar permanece estable. La ilusión cambiaria consiste en creer que mi poder adquisitivo permanece estable porque con los mismos pesos compro los mismos dólares que hace 1, 2 o 3 años. Sin embargo, sabemos que el dólar se ha devaluado fuertemente frente a las principales monedas (con excepción de la moneda china) y frente a los principales activos del mundo. Así, muchos agentes económicos argentinos creen que son más ricos porque sus ingresos crecieron, por ejemplo, 20% en dólares cuando en realidad son más pobres porque el dólar se devaluó más de 20% en relación a cualquier canasta representativa de bienes y monedas (euro, yen, real, petróleo, oro, soja, cobre, etc). La ilusión cambiaria es incluso más nociva que la monetaria porque sus manifestaciones son mas difíciles de percibir por el ciudadano.
Esto ha generado una definición errónea de los responsables de política monetaria y cambiaria en Argentina: así, algunos funcionarios sostienen que es cierto que estamos atados al dólar y que este se devaluó marcadamente contra el resto del mundo, pero como los agentes económicos argentinos piensan en dólares, no trasladarán a sus precios y expectativas esa devaluación mundial de la moneda americana. Este razonamiento es peligroso por donde se lo mire: primero, descansa en una errónea percepción sobre el real nivel de riqueza o poder adquisitivo del agente económico medio. En segundo lugar, ¿Como pueden saber los responsables de la política monetaria y cambiaria que los argentinos seguirán pensando en dólares? Es decir, ¿Poseen los funcionarios los instrumentos de política correspondientes para lidiar con el hipotético caso en que los agentes económicos decidan comenzar a pensar, por ejemplo, en euros? Obviamente, este cambio de paradigma no tiene que ser inmediato y puede darse paulatinamente. ¿En que medida no habrá comenzado ya?
Así, la ilusión cambiaria no solo la poseen los ciudadanos que creen que son igual de ricos porque el precio del dólar permanece constante sino aquellos funcionarios que no asumen el problema en su real dimensión porque suponen que los argentinos piensan y seguirán pensando en dólares. Si bien es obvio que las autoridades no son responsables de la caída del dólar en el mundo, si es cierto que son responsables de la permanencia de la paridad. La ilusión cambiaria introducida por el actual gobierno ha perseguido el objetivo de capturar una parte adicional de la alta productividad del sector agropecuario argentino.
Después de haber sido presas de la ilusión monetaria de las épocas inflacionarias y de la ilusión de la deuda de la convertibilidad, ¿caeremos presa los argentinos de la ilusión cambiaria que pretende introducir la actual administración para lucrar con el colapso del dólar?
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