Política

Los dos problemas de Venezuela

Los posteriores análisis de los especialistas han reiterado mayormente el nocivo papel que juega el líder caribeño para la estabilidad de la región.

Pedro Isern
Después del triste espectáculo de la cumbre iberoamericana de Santiago, el presidente Hugo Chávez había quedado nuevamente en el centro de la escena. Experto en provocar y generar tensiones con todos aquellos que piensen distinto que él, Chávez había demostrado tener la virtud de la paciencia, ya que hace tiempo que venía buscando, sin lograrlo, la reacción española. Al fin, ha podido presentarse como el defensor de la causa de los pueblos originarios. Paso seguido, Chavez ha vuelto a posicionarse públicamente a partir de la liberación de dos rehenes cautivos por las FARC.

Los posteriores análisis de los especialistas han reiterado mayormente el nocivo papel que juega el líder caribeño para la estabilidad de la región. Así, hemos vuelto a discutir lo que ya sabemos: que Venezuela se encamina a una profundización de las divisiones en tanto estrategia política e ideológica de quien aspira a hegemonizar el poder. A su vez, la mayoría de los analistas se pregunta sobre la amenaza que ello significa para la democracia y el estado de derecho en América latina. La derrota de Chávez en el referéndum solo parece ser un compás de espera para un nuevo intento de reforma.

Sin embargo, la continua mención de Chávez como problema nos hace olvidar la existencia del otro problema central de la política venezolana: la calidad de la oposición. Si bien Chávez es el principal problema de la vida política venezolana, el segundo gran problema ha sido y es la incapacidad de la oposición de generar una alternativa que evite la existencia de un espíritu faccioso como característica distintiva del espacio publico. Es decir, el segundo problema de Venezuela es una oposición que tiene como principal razón de ser terminar con Chávez, sin proponer nítidamente a la población una alternativa profundamente democrática y liberal.

¿Por qué la oposición venezolana ha sido parte del problema y no de la solución? En parte, por la mencionada estrategia chavista de confrontar y provocar al otro hasta conseguir su reacción. Sin embargo, la responsabilidad mayor es propia: por un lado, no solo importantes dirigentes opositores han participado del intento de golpe de estado de 2002 sino que continúan reivindicando tal hecho como algo positivo. Por otro lado, muchos de los que no han apoyado el golpe poseen sin embargo un espíritu faccioso que hace que lean la realidad política en clave chavista, transformándose así en una expresión reactiva y solo secundariamente propositiva.

El punto es que el problema que significa la mala calidad de la oposición venezolana ha pasado mayormente anoticiado para el observador internacional debido al muy serio problema que significa Chávez y el chavismo para el país y la región. Surge así una conclusión parcial relevante: si bien es claro que la democracia en Venezuela corre riesgo por la amenaza chavista, eso no significa que debamos abstenernos de criticar fuertemente el papel de la oposición. Apoyar cualquier alianza opositora, sin reparar en la calidad de la misma, es trasladar el problema en el tiempo. El principal problema de Venezuela es Chavez y su revolución, pero el segundo principal problema es la calidad de la oposición.

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