Por su técnica y su calidad literaria, estamos ante una espléndida obra, escrita con ingredientes distintos de los que se emplean últimamente.
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Viernes, 09 de octubre 2026
Por su técnica y su calidad literaria, estamos ante una espléndida obra, escrita con ingredientes distintos de los que se emplean últimamente.
Las novelas policiacas de Fred Vargas (seudónimo de Fréderique Audoin-Rouzeau, París, 1957) son siempre cultas y suelen incluir una deriva histórica en la trama. En esta ocasión, se entremezclan dos historias: la que sugiere su título, ocurrida en Islandia, y otra que se remonta a la revolución francesa, en el círculo de Robespierre.
En esta novela, como en las tres anteriores, vuelve Márkaris a escribir sobre una Grecia sumergida en la crisis económica. En esta ocasión, carga más la mano en la crítica despiadada a las instituciones griegas, la corrupción y la burocracia que paraliza todo en favor de unos pocos.
Stella Gibbons (1902-1989) es conocida en España sobre todo por La hija de Robert Poste (1932), una novela en clave irónica, escrita en 1932, sobre la vida en el campo inglés. Después se tradujo la continuación, Flora Poste y los artistas (1949), menos original y brillante. Westwood (1946) es de otra índole: se trata de la típica novela inglesa a lo Jane Austen, con protagonista femenino que describe su mundo, el real y el de sus deseos y anhelos.
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