“Entrampada como está la elección del nuevo secretario general de la OEA, convendría trascender en el debate y pasar a concentrarnos en el futuro de este organismo internacional cuya estructura y trayectoria exhiben profundas grietas y una abismal desconexión de los intereses latinoamericanos, además de otras fallas clamorosas que exigen una reestructuración urgente.”
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