Chávez, imitador de su mentor Fidel Castro, es ese actorcito rural circunstancialmente elevado al estrellato, que en cualquier escenario reedita viejas comedias y conocidos guiones. Claro, como toda reposición, presenta algunos elementos adaptados al tiempo del reestreno. Mucho más si tenemos en cuenta el carácter de improvisador nato que este coplero barinés prestado a una historia patética aporta al desarrollo de esta tragicomedia bananera.
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