“Extraña en verdad el empecinamiento del canciller mexicano por dirigir la OEA, luego de cinco rondas de votación sin definir triunfador. Resulta muy caro para el país, alcance o no su objetivo de promoción personal. Lo han señalado ya los más ameritados diplomáticos de México: nada justificaría llegar con el voto en contra de prácticamente la mitad del continente Y lo peor: impulsado por el voto de calidad de Estados Unidos.”
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