“La decisión en el polémico caso Kelo, en la que el Tribunal Supremo rehúsa intervenir en el caso de un gobierno local que se hace con una propiedad privada, provocó un fuerte debate acerca de la cuestión de la descentralización entre los liberales. La perspectiva más común es que la decisión fue un desastre porque dio permiso a los gobiernos locales para robar tierra. Los liberales están en contra de robar tierra, y en consecuencia deben oponerse a la decisión del tribunal”.
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