Dícese de la profunda hipocresía y de la moral interrupta. Y es que Kofi Annan es un buen ejemplar de ambas cosas. El secretario general de Naciones Unidas mejor vestido y más acostumbrado a las celebraciones sociales neoyorquinas, no contento con haber hecho toda su carrera en la ONU se ha forjado, con la ayuda del presidente español, un empleo como alto representante de la Alianza de Civilizaciones.
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