Todavía no sabemos qué estaba haciendo Stevens en Bengasi el 11 de septiembre, con seguridad mínima, en un día en el que el riesgo de atentados contra ciudadanos americanos es especialmente alto.
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Viernes, 09 de octubre 2026

Todavía no sabemos qué estaba haciendo Stevens en Bengasi el 11 de septiembre, con seguridad mínima, en un día en el que el riesgo de atentados contra ciudadanos americanos es especialmente alto.
Aunque hubo conmemoraciones oficiales del 11 de septiembre de 2001 y los americanos volvieron a llorar y a honrar las vidas perdidas hace 12 años, no debemos olvidar a los que perdieron la vida en Bengasi, Libia, hace ahora un año, porque el 11 de septiembre también marca el aniversario de la muerte del embajador de Estados Unidos en Libia, Christopher Stevens así como de Sean Smith, Glen Doherty y Tyrone Woods.
Estados Unidos entró en guerra contra al-Qaeda y el gobierno talibán de Afganistán que lo patrocinaba justo un mes después de los atentados contra Nueva York y Washington. Sin embargo, ha pasado todo un año desde los sucesos de Bengasi y sigue habiendo un gran número de preguntas sin respuesta acerca de las circunstancias de la muerte de estos cuatro valientes americanos. Hasta la fecha, no ha tenido lugar ninguna represalia, nadie ha sido llevado ante la justicia. Y nadie del Departamento de Estado, que no ofreció la suficiente protección para su misión, ha rendido cuentas por ello.
“Nuestra obligación moral es defender y proteger a los americanos”, indicó el excongresista Allen West (R-FL) durante el evento celebrado por la Fundación Heritage con el título de “Bengasi: otro trágico aniversario en el 11 de septiembre”. “Si no lo hacemos, seremos menos nación”. A pesar del empeño de cinco comités del Congreso por sacar a la luz los sucesos de Bengasi, numerosas preguntas aún siguen sin respuesta . Además, la posterior investigación sobre la seguridad de la embajada indica que las deficiencias que propiciaron los sucesos de Bengasi aún no se han corregido.
Todavía no sabemos qué estaba haciendo Stevens en Bengasi el 11 de septiembre, con seguridad mínima, en un día en el que el riesgo de atentados contra ciudadanos americanos es especialmente alto. Apenas si se ha sabido de relatos de primera mano sobre el atentado por parte de los empleados del Departamento de Estado, del personal de seguridad y de la CIA destinados en Bengasi. Como indicó recientemente Steve Bucci, director del Centro Allison de Estudios de Política Exterior de la Fundación Heritage, todavía desconocemos por qué el férreo espíritu militar de no dejar atrás a ningún americano fue ignorado y se abortó la acción militar.
Como indicó la profesora Mary Habeck de la universidad Johns Hopkins, ni siquiera entendemos totalmente quién es el enemigo o qué lo motivó. Contrariamente al enfoque antiterrorista de ley y orden adoptado por la administración Obama, argumentó Habeck, al-Qaeda aspira a una insurgencia global y no se dedica simplemente a derribar gobiernos en Medio Oriente y el norte de África. Por tanto, Estados Unidos, sus legaciones diplomáticas y sus instalaciones militares continúan siendo sus objetivos.
En un día en el que lloramos a quienes fallecieron hace 12 años, así como a los que murieron hace un año en Bengasi, este país también debería refrescar su determinación moral. El presidente Obama está ahora esgrimiendo razones morales para intervenir contra el uso de armas químicas por parte del gobierno sirio. Sin embargo, hace un año, la cuestión moral de acudir en defensa de americanos que estaban siendo atacados en Bengasi no fue una prioridad de alto nivel, pero debería haberlo sido.
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