Insensata y cruel guerra
Estamos a punto de cumplir 11 meses, 330 días, desde que comenzara la invasión de Ucrania por parte de Rusia, y el riesgo de que terminemos insensibilizados es alto. Por eso el Papa Francisco, en su mensaje Urbi et Orbi, nos reclamaba gestos de solidaridad concretos para ayudar a los que están sufriendo y nos urgía a tener ante los ojos los rostros de los ucranianos que han vivido una Navidad en la oscuridad, y está viviendo a la intemperie o lejos de sus hogares, en unos días en los que ni siquiera fuera posible el gesto de que callaran las bombas. Ahora Putin dice que está dispuesto a negociar, mientras bombardea sin descanso las ciudades ucranianas y perfila su discurso según el cual la Rusia histórica incluye una región llamada Ucrania, cuyo único destino sería volver bajo la tutela de Moscú.
