El programa de la Unión Europea “Todo menos armas” dará completo acceso libre de impuestos a los mercados de la UE a los países más pobres a partir de 2009. Pero estos programas traen sus problemas propios. Primero, hay quejas de los países que son excluidos, o a los que se les hace saltar por el aro para poder clasificar. Segundo, hay críticas de que esos esquemas preferenciales debilitan el principio de igual tratamiento para todos los de debajo de la OMC.
Desarrollo
Las preocupaciones de los bloques comerciales ricos por los países en desarrollo
frecuentemente toman la forma de darles acceso especial a los mercados de
Occidente por encima de los acuerdos normales de la Organización Mundial de
Comercio. El programa de la Unión Europea “Todo menos armas” dará completo
acceso libre de impuestos a los mercados de la UE a los países más pobres a
partir de 2009, mientras que la Ley de Crecimiento y Oportunidades para África
de Estados Unidos ha provocado una fuerte alza en las exportaciones desde el
África Sub-Sahariana hacia EEUU.
Pero estos programas traen sus problemas
propios. Primero, hay quejas de los países que son excluidos, o a los que se les
hace saltar por el aro para poder clasificar. Segundo, hay críticas de que esos
esquemas preferenciales debilitan el principio de igual tratamiento para todos
los de debajo de la OMC.
La membresía en esos programas es determinada a
veces más por accidentes históricos, como el favor post-colonial de la UE a los
países de África, el Caribe y el Pacífico (ACP), que por la pobreza, o la
debilidad económica. La calidad política también desempeña un papel. Paquistán,
que respaldó la invasión de Afganistán después de los ataques del 11 de
septiembre a EEUU, fue admitido rápidamente a un proyecto preferencial diseñado
para países de América Latina que padecen el comercio ilegal de drogas. Esta
decisión fue cuestionada con éxito por la India por violar las reglas de la OMC.
Los programas preferenciales en ocasiones también son criticados por
imponer más reglas que limitan a los beneficiarios que las que existen en los
acuerdos multilaterales bajo la OMC. Los nuevos acuerdos de asociación
económica” de la UE (EPA) con los países de la APC, por ejemplo, han sido
atacados por organizaciones no gubernamentales por forzar a los países socios a
instituir reglas para la protección de la inversión extranjera, que promueven la
competencia interna y aumentan la transparencia en la participación del
gobierno. Estas condiciones, conocidas como los “temas de Singapur”, así
nombradas por la reunión ministerial donde se propusieron, se eliminaron de las
conversaciones de Doha en 2003, en respuesta a las demandas de los países en
desarrollo.
Peter Mandelson, el comisario de comercio de la UE, dice que
los propios países de la ACP quieren que esas reglas nuevas estén en los
acuerdos comerciales y dicen que los militantes de las campañas están
representando mal las posiciones de sus países. La mejor prueba de que estas
reglas serían útiles, dijo recientemente a un comité parlamentario británico,
“es la observación que me hicieron ministros importantes de los países en
desarrollo involucrados en el asunto”.
Algunos ministros de la ACP, sin
embargo, cuestionan esta contención. “Estamos preocupados por este criterio de
puertas trasera”, dice Dipak Patelm, ministro de Comercio de Zambia. “¿Dónde
está la divergencia entre la OMC […] y el criterio de la UE sobre las EPA?”
Mukisha Kituyi, el ministro de Comercio de Kenya dice: “Yo me opondré a
cualquier avance que se haga si conseguimos menos de lo que tenemos en la
OMC”.
Además, algunos expertos en comercio se quejan de que la
proliferación de modelos especiales está lastrando a la OMC. Un informe reciente
de un comité encabezado por Sir Peter Sutherland, el ex director general de la
OMC, destaca que la UE solo tiene nueve socios con los cuales comercia bajo el
cada vez peor denominado estatus de “naciones más favorecidas”, supuestamente
disfrutado en términos de igualdad por todos los miembros de la
OMC.
Algunas de las naciones ricas se quejan de que de cualquier modo
están condenadas -castigadas por su maldad si no extienden programas de
preferencia a los países pobres y culpadas por debilitar el multilateralismo, si
lo hacen. “Cuando vamos a los programas de preferencia, nos critican hagamos lo
que hagamos””, dice Richard Mills, vocero del representante de comercio de EEUU.
Sin embargo, dice que los programas de EEUU “ni debilitan a la OMC ni impiden la
liberalización del comercio bilateral”.
La solución, de acuerdo con el
informe de Sutherland, es conseguir una rápida liberalizaciòn multilateral para
desgasta el valor de los programas especiales. Pero la presencia de esos
programas genera grupos negociadores de países que están más reacios a acordar
la liberalización abierta que erosiona el valor de sus
preferencias.
Fuente: Financial Times
VERSION AL ESPAÑOL DE IVAN
PEREZ CARRION
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