Política

Formas diferentes de entender América Latina a lo largo de la historia

“El gran escritor argentino Juan Bautista Alberdi, en el siglo XIX, siempre habló de América del Sur, y este concepto y no el de América latina, fue el que desde el siglo XIX orientó la política exterior de Brasil, cuyo entendimiento era que había dos Américas, distintas no tanto por sus orígenes étnicas o mismo de idiomas, pero por la geografía, con implicaciones económicas y políticas.”

Globalización
George Hegel, en sus clases sobre la filosofía de la historia mundial, ha
resaltado el contraste entre la América del Sur, católica, y la América del
Norte, tierra de sectas protestantes. Y, diciendo que América era la tierra del
futuro, predijo una “pelea entre la América del Norte y la América del Sur, en
que la importancia de la Historia Universal debería manifestarse”. No explicitó
qué tipo de pelea. Pero México figuraba como un país apartado de lo que él
llamaba América del Sur.

También el escritor francés Michel Chevalier en
su libro “Lettres sur l´Amérique du Nord” (1837) hizo una observación parecida.
Fue el político chileno Francisco Bilbao Barquín (1823-1865) quien en una
conferencia en París (1856) usó por primera vez el concepto de “América latina”,
incluyendo México y la América Central.

El escritor y diplomático
colombiano José María Torres Caicedo, en 1856, en su poema “Las dos Américas”,
se refirió a “la raza de la América latina, al frente tiene la sajona raza,
enemiga mortal que ya amenaza, su libertad destruir y su pendón” y agregó que
“América del Sur está llamada a defender la libertad genuina, la nueva idea, la
moral divina, la santa ley de amor y caridad”, pues “el mundo yace entre
tinieblas hondas: en Europa domina el despotismo, en América en el Norte, el
egoísmo, sed de oro e hipócrita piedad”.

Después, en 1861, lanzó las
“Bases para la formación de una Liga Latinoamericana”. En el mismo año, L. M.
Tisserand llamó “L´Amérique Latine” lo que hasta entonces se conocía, en Europa,
como “Nouveau Monde” o “Amérique du Sud”. Y el cura Emmanuel Domenech, autor de
Journal d´un Missionnaire au Texas et au Mexique 1846-1852, consolidó el
concepto de América latina, como “le Mexique, l´Amérique Centrale et l´Amérique
du Sud”.

El concepto de América latina, usado por Chevalier y Tisserand
para mostrar las diferencias y contrastes con la América del Norte, pasó a
integrar el panlatinismo, idea que encubría las pretensiones imperialistas da
Francia, y fue instrumentado para legitimar la intervención de Napoleón III en
México (1862 -1867), estableciendo un vínculo de identidad con Ibero-américa.


Esta forma de entender a la América latina se distanciaba de la
formulación de Torres Caicedo, que le había dado carácter defensivo frente a la
expansión de EE.UU., y de Francisco Bilbao, que en “La América en peligro”
(1862) no solamente denunció el despotismo europeo y su política de expansión
como proclamó la necesidad de defender México contra Francia.

Solamente
ganó fuerza cuando las instituciones multilaterales lo adaptaron, después de la
II Guerra Mundial. El gran escritor argentino Juan Bautista Alberdi, en el siglo
XIX, siempre habló de América del Sur, y este concepto y no el de América
latina, fue el que desde el siglo XIX orientó la política exterior de Brasil,
cuyo entendimiento era que había dos Américas, distintas no tanto por sus
orígenes étnicas o mismo de idiomas, pero por la geografía, con implicaciones
económicas y políticas.

La posición geográfica de México, que determina
el sentido de su comercio (más de un 90%) con EE.UU. y posibilita el ingreso
legal e ilegal de emigrantes mexicanos en el mercado de trabajo estadounidense,
de donde le envían recursos financieros, es diferente de la de Brasil y del
Mercosur en general.

Los intereses de las dos regiones son por
consiguiente distintos y tornan a América latina un concepto genérico, sin
consistencia con la realidad geoeconómica y geopolítica. Brasil, al impulsar la
creación de la Comunidad Sudamericana de Naciones, tiene un objetivo
estratégico, el de hacer de América del Sur una potencia económica y política
mundial. Y en eso, el rol de Argentina es fundamental.

América del Sur,
compuesta por doce países, dentro de un espacio contiguo, tiene 360 millones de
habitantes, cerca del 67% de toda la América latina y el equivalente al 6% de la
población mundial, con integración lingüística, dado que la casi totalidad habla
portugués o castellano.

Su población es mayor que la de EE.UU.
(293.027.571), su territorio, cerca de 17 millones de kilómetros cuadrados, es
el doble del territorio estadounidense (9.631.418 kilómetros cuadrados), y posee
una de las mayores reservas de agua dulce y biodiversidad del mundo, y inmensas
riquezas minerales, pesca y agricultura.

La integración del Mercosur,
con un Producto Bruto Interno de 1.000 billones de dólares y la CAN, más Chile,
hace de la Comunidad Sudamericana de Naciones una potencia mundial con una masa
económica mayor que la de Alemania y muy superior a la suma del PBI de México y
de Canadá.

Fuente: Clarín –
Argentina

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